8/1/09

CRISIS: MANUAL DE SUPERVIVENCIA


Quizá alguno esperara encontrar bajo este título alguna clase extraña de técnicas psicológicas o consejos para sobrellevar la crisis económica del tipo “se puede ser feliz a pesar de la hipoteca” o “si te abrigas con cartones y periódicos descarta las esquelas; también tendrás frío pero mucho mejor rollito” o “valora lo que tienes, y si no tienes también” o algo más del tipo CONTROL MENTAL como “piensa como un rico y acabarás siéndolo”, etc… Pues bien, no es así.


El caso es que esta crisis está afectando a muchos sectores (a unos más que a otros) y no iba a ser menos para el sector de la “Salud Mental” y afines. La cosa está apretadita para muchos: que si me han embargado los muebles y estoy atendiendo en sillas de playa…, que si en la medicación tenemos que utilizar como excipiente cola-Cao “del palo” (léase Churri-Cao, Cani-Cao o Pepe-Cao) que el sorbitol va muy caro…, que si quiero comprarme un diván con sistema de eyección para clientes pesaos y no me da para pagar las letras…, vamos… en crisis, crisis.


Pero no pasa nada, como nosotros trabajamos con esas cosas del celebro, somos mucho más listos que los demás, así que nos ponemos en marcha, hacemos estudios de mercado, análisis de la demanda, de los costes, etcétera, llegando a la conclusión de que lo mejor que podemos hacer es aumentar la “población objetivo”. Alguno vio como inconveniente a esta solución que, como tratamos sólo con gente que está pachucha, aumentar esta población sería muy complicado, y quizá poco ético. Así que, de nuevo nos pusimos a trabajar ¿Quién nos puede ayudar? El Equipo A, los Cazafantasmas… alguien sugirió hablar con el Instituto Nacional de Salud de los EEUU (NIH), así que nos pusimos en contacto con ellos.


Pues nada, estos señores financiaron un trabajo publicado en el número de diciembre del Archives of Gerneral Psychiatry que nos solucionaba la papeleta. En un estudio epidemiológico con una muestra de casi 50.000 jóvenes con edades comprendidas entre los 19 y los 25 años, hallaron que, de toda esta gente, la mitad tiene algún trastorno mental. ¡Lo conseguimos! En poco tiempo podremos tener en nuestras consultas a todos estos “trastornados”. Pero… ¿cómo lo hicieron? Como siempre, con rigurosidad y profesionalidad: entrenaron durante ¡¡¡diez días!!! a 1.800 tíos de la Oficina del Censo para realizar las entrevistas, quizá pienses que sería más fiable si las entrevistas las hicieran psicólogos o psiquiatras, pero no… mucho mejor los del censo que están todo el día haciendo preguntas y las hacen muy bien, lo de establecer un diagnóstico es otra cosa, pero lo que es preguntar, preguntan que lo flipas.


Entre los resultados más destacables se encuentran los siguientes:

  • Un 21% de estos chicos padecen el S.E.C (Síndrome de Empinado de Codo)
  • El 20,7% padecen “Dependencia a la nicotina”
  • El 18% padecen trastornos de personalidad
  • El 11% padecen trastorno bipolar o depresión

Fácilmente, podemos comprobar que un importante porcentaje de estos chicos, padecen más de uno de estos “trastornos mentales”, quizá acompañen la cerveza con un cigarrito… o algo peor. Luego aparecerán irresponsables que afirmen que en este estudio se abrió la mano con los diagnósticos y que existe una tendencia a la patologización y medicalización de cualquier dificultad, pero todos sabemos que esto es absurdo… ¿quién se iba a beneficiar de ello?


Evidentemente este trabajo se ha hecho sin ánimo de alarmar, para tranquilizar los ánimos sale un tal Dr. Sharon Hirsch muy preocupado porque la mayoría de esta gente está sin recibir un tratamiento (tanto loco y ninguno en mi consulta),¡imagínense ustedes que el 75% de los estudiantes que padecen diabetes estuviesen sin recibir el tratamiento adecuado!


Con un poco de suerte, la epidemia que se deriva de este estudio (con resultados sin precedentes en trabajos anteriores) llegará a España en poco tiempo, y podremos reclamar que los pobres reciban con urgencia un tratamiento adecuado, que hay que vivir de algo.


Más información aquí y aquí.

1 comentario:

Gustavo dijo...

Dios, qué ridículo...o sea que al final visitaremos supuestos pacientes para decirles que no nos hagan caso a los del gremio y que sigan con sus vidas, que ya es eso, que no les hacemos falta, que lamentamos la confusión. Estos pedorros parecen un nuevo Tribunal del Santo Oficio redactando mil pecados mortales nuevos con los que vender perdones renovados.