21/9/13

DEJE DE FUMAR: con lo que ahorre podrá comprarse una AK-47


"Eustaquio salió a la calle con una pistola y provocó una MansacreDelCagarse. Sus vecinos dicen que Eustaquio estaba a tratamiento psiquiátrico. "

Podría ser un titular de prensa de cualquier diario (quizá con otro lenguaje). La asociación que sigue a la noticia es fácil: Eustaquio mató gente, Eustaquio estaba a tratamiento psiquiátrico luego Eustaquio está loco luego los locos matan gente. Podría ser un razonamiento plausible, pero también lo podrían ser otros, según le demos más peso al elemento Eustaquio, al elemento pistola o quizá al elemento medicación. Por ejemplo Eustaquio era una mala persona que además tenía una pistola, luego las malas personas con pistola matan gente.

Es común en el imaginario colectivo la asociación entre enfermedad mental y violencia. Imaginario colectivo convenientemente alimentado por declaraciones de algunos “expertos”. Para muestra este botón del que dan buena cuenta nuestros amigos de postpsiquiatría. Sin embargo es extraño que los expertos consideren  la medicación como variable interviniente en la ecuación enfermedad mental - violencia.

Hace un par de años tuve el gusto de leer "Let them eat Prozac" del Dr. David Healy, un señor que, aunque ha dedicado algunas de sus publicaciones a la crítica de la industria farmacéutica, dista bastante de ser un cienciólogo antipsiquiatra (si buscan, podrán encontrar alguna defensa de la Reboxetina o de la Terapia Electro-Convulsiva, algunos de sus críticos dicen que bien remunerada). Y digo tuve el gusto de leerlo, porque me gusta la novela negra y las pelis de juicios y en el libro podemos encontrar elementos de ambos.  Presiones, insidias, toneladas de dinero, documentos desaparecidos y discos duros vacíos (sí, el orgullo patrio no es tal, parece que el fenómeno del DiscoDuroMisteriosamenteFormateado, tiene más que ver con la corrupción que con el carácter mediterráneo). El libro pretende (desde mi limitado conocimiento, de una forma bastante fundada): en primer lugar evidenciar que uno de los posibles efectos secundarios de los ISRS es la ideación suicida (y el consiguiente suicidio). En segundo lugar que el riesgo de suicidio  (advertido ya por las agencias reguladoras en el caso de los niños y adolescentes, y cada vez más documentado en el caso de los adultos) está directamente relacionado con la "acatisia" y, en tercer lugar (y esta sería la parte más tenebrosa) que esta acatisia podría estar detrás de algunos actos violentos, entre ellos, algunos casos de asesinatos múltiples, como el caso de Joseph Wesbecker, que mató a ocho de sus compañeros de trabajo antes de suicidarse.  Pueden consultar la transcripción del juicio contra Elly Lilly por este suceso, así como otros similares en la Web del libro.


La contraarguentación es en teoría, fácil: la gente se suicida por estar deprimida, no por tomar antidepresivos. Argumentación convenientemente apoyada por datos como esta encuesta de Maurizio Fava y Rosenbaum (¿Recuerdan a Maurizio “StoneFace” Fava, el genio que patentó un método para manipular los datos de los ensayos?). Aunque estos datos ya han sido bien contestados por algunos, como por ejemplo, por gente del Instituto Americano de Neuropsicofarmacología que determinó que la probabilidad de ideación suicida en personas diagnosticadas de depresión y tratadas con fluoxetina, casi triplica la probabilidad de ideación suicida de aquellas personas tratadas con IMAOs o tricíclicos.


Al bueno de Healy, opniones como esta le costaron un puesto de trabajo en la universidad de Toronto (para más detalles aquí). Algo que no creo que les pueda ocurrir a los autores de este artículo publicado en diciembre de 2010 en PlosOne “Prescription Drugs Associated with Reports of Violence Towards Others” , ya que los tres declaran como conflictos de interés su participación como testigos expertos en juicios contra compañías farmacéuticas, un trabajo que no creo que se vea afectado negativamente por el artículo. Supongo que además de los propios conflictos de interés, algunos colegas más versados que yo en metodología (es decir, algo versados en metodología) podrán hacer alguna crítica.


En cualquier caso el estudio resulta en un curioso ranking de medicamentos relacionados con actos violentos. Ranking encabezado con bastante diferencia sobre los demás por la Vareniclina, un fármaco indicado para la adicción al tabaco comercializado en España como Champix y seguido por la fluoxetina, la paroxetina y la anfetamina. De nuevo se vuelve a señalar a los ISRS como un elemento posiblemente explicativo de algún acto violento.

 Seguro que hay explicaciones alternativas al fármaco como causante de violencia en el caso de personas medicadas con Vareniclina (si usted es o ha sido fumador y ha intentado dejar de fumar, seguro que en algún momento ha tenido ganas de partirle la cara a alguien... seguro), como lo hay en el caso de personas tratadas con antidepresivos. Sin embargo cuando vuelvan a leer otro titular como el del amigo Eustaquio, estaría bien que considerase explicaciones alternativas.

Posdatas varias

a) La mayoría de las personas tratadas con antidepresivos no se suicidan
b) La mayoría de las personas tratadas con antidepresivos no matan gente
c) Fumar es malo
d) La mayoría de las personas que dejan de fumar no matan gente
e) La mayoría de los Eustaquios no matan gente
f) Incluso algunos Eustaquios que tienen pistola no matan gente
g) Eustaquio: también deberías dejar de fumar


26/7/13

SALTANDO MUROS: EL SILENCIO HABLA A GRITOS


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Si no recuerdo mal, allá por el 2007 emepecé a poner letras aquí, sin ninguna intención particular, a veces escribir sobre cosas que me interesaban, la mayoría de las veces como un depósito de bilis (mucho mejor que tragársela). Aunque también funcionó como una especie de sonda ciberespacial preguntando ¿hay alguien ahí? y efectivamente... había, ¡vaya si había! Muchas de las personas que conocí están referenciadas por aquí, muchas no, a muchas he tenido oportunidad de ponerles cara en persona y a muchas no. Creo que algunas de estas personas, a pesar de lo breve de nuestro contacto cara a cara me permitirían llamarles amigas, y en base a esta creencia, yo lo hago con gusto.

En el año 2009 algo tropezó con mi sonda, o yo tropecé con la suya, no sé. Esther y César ponían a andar el Proyecto Saltando Muros “Estamos plenamente convencidos de que el paciente psiquiátrico tiene mucho que decir y consideramos que la creación de un blog podría abrirnos una ventana al exterior mediante la cual comunicarnos, conocernos y de esta forma ir eliminando los prejuicios y estigmas que suelen recaer sobre la enfermedad mental” decían. Se definían como un “proyecto de lucha contra el estigma y promoción de salud mental” con una línea editorial que gira “en torno a conceptos como la recuperación, el respeto de los derechos humanos, el empoderamiento y la reclamación de un espacio en salud mental para la voz de las personas afectadas” parecía una buena idea, una idea de esas que tienen la elegancia de las ideas sencillas, esas que te hacen pensar: vale... eso también se me podría haber ocurrido a mí. Pero lo cierto es que (asúmelo) nunca se te ocurren a tí, se le ocurren a gente como Esther y César. Por otra parte, una idea que en principio uno debe acoger con cierto escepticismo, la palabra estigma es de esas que valen para un roto y para un descosido, ahora la utilizan un grupo de personas diagnosticadas, ahora en la web de una farmacéutica. Las bonitas palabras de presentación no garantizaban que esto no fuera un “más de lo mismo” de lo que a veces nos encontramos por la red; demagogia de saldo vacía de contenido. Pero ¡oigan!, van estos dos y se toman en serio lo de dar espacio a la voz de las personas afectadas. Pintaba bien, personas diagnosticadas hablando de su diagnóstico, de su experiencia, del trato recibido, de los procedimientos empleados, de cómo se sienten en relación al trabajo de los profesionales. Si, un proyecto que pone en el lugar que corresponde a la persona más importante en su propia vida.

Dos curritos con una idea elegante y sencilla, de esas que muchos no tendremos nunca, consiguieron convertir un taller en algo enorme, que miles de personas parecen seguir, que se ha ganado el reconocimiento de profesionales, que ha sido presentado en múltiples congresos atrayendo la atención de los medios de comunicación... vamos en algo realmente serio.

Pues vale: me cuentan que se acaba “nos vemos obligados a terminar con saltando muros debido a presiones de nuestro entorno laboral” ¿qué? ¿cómo? No comprendo, o sí, quizá un proyecto en el que opinaran las personas realmente importantes ya estaba durando demasiado. Curiosamente, revisiando de nuevo las entradas, no me he encontrado un blog especialmente crítico, incendiario, conspiranóico, anti-cosas o destructivo, como alguien podría considerar éste blog o alguno de los amigos. No en realidad es un blog abierto, sí abierto a ideas críticas con agunas de las ideas dominantes en la atención a personas diagnosticadas, abierto a ideas de las personas diagnosticadas y abierto también... pues sí, abierto también a lo de siempre. Probablemente en esta apertura resida su grandeza, ahora nos encontramos con algún texto reflexivo sobre la idea de cronicidad, una referencia a John Read o a Bentall, ahora algo sobre un taller de Haikús y en otro momento le dan cabida también a algún texto del tipo “tómese la pastilla que hay mucha investigación que me olvidé de referenciar que dice que es buena para lo suyo” .

Los teóricos (los pragmáticos) de la Comunicación Humana” han teorizado sobre la relevancia de la “desconfirmación de la comunicación” y de la “desconfirmación del otro” como respuesta al intento de establecimiento de comunicación por parte de alguien, una interacción alternativa a la aceptación o el rechazo del intento de comunicación, o a la aceptación o rechazo del otro. Interacción menos clara que el rechazo en sí, al tiempo que más alienante y porque no, un elemento inherente a una comunicación patológica: frente al “no estoy de acuerdo con su argmuento” implica un “no debo responder a su argumento porque no lo considero a usted un ser comunicante”. A mí, (ya ven, un tipo que tiene como referencia un texto de más de 50 años, un tipo poco de fiar) esta situación me parece un ejemplo claro de desconfirmación, un ejemplo más de cómo la interacción en sí se vuelve patológica y alienante. También un ejemplo más de mensaje paradógico, de los que habitualmente se envían a las personas diagnosticadas del tipo: ¡queremos que sea usted autónomo! … y que de forma autónoma decida hacer exactamente lo que nosotros consideramos que debe hacer. ¡Queremos devolverle la voz!... para que pueda decir sólo aquello que consideramos que debe ser dicho.

Sin embargo los mismos teóticos de la comunicación construyeron su reflexión sobre cinco axiomas regidos por un primer axioma que nos atrapa a todos: ES IMPOSIBLE NO COMUNICAR, si señores, el silencio habla a gritos. Saltando Muros ha cumplido con su papel, espero que para las personas que se han implicado en el proyecto, pero también para otros. Pero su retirada envía el mensaje más debastador, su silencio hablará a gritos, las personas que han ejercido presión para la desaparición del Proyecto Saltando Muros deben saber que su desaparición EVIDENCIA LA PERVERSIÓN DEL SISTEMA QUE PRETENDEN DEFENDER, ese silencio se convierte en la crítica incontestable a ese sistema.

Ánimo a Esther y César y a todos los que han participado en esta sencilla idea que a mí no se me ocurriría, algo grande. Espero seguir cruzándome por ahí con vosotros y que las personas que han participado en el taller puedan seguir haciéndonos llegar su voz.

30/3/13

LA GRAN ESPERANZA BLANCA: ACABAR CON KID PLACEBO


Algunos que me conocen saben de mi afición por el boxeo, incluso durante algún tiempo me he esforzado consciente y voluntariamente en que me machacaran un poco el cerebro. Y aunque mi prominente apéndice nasal ha sobrevivido con cierta dignidad, es probable que mi cabeza no funcione como debiera. Así que ya era hora de hacer alguna referencia a mi deporte en este sitio, aunque sólo sea para un chusco giro literario.

A principios del Siglo XX,  el gigantón negro Jack Johnson pudo tener una oportunidad para pelear por el título mundial de los pesos pesados contra el  canadiense Tommy Burns al que machacó durante 14 asaltos hasta que la policía tuvo que parar la pelea para que cesara aquella humillación. A partir de ese momento y por primera vez un hombre negro se convertía en el deportista más importante del mundo, algo que era difícil de soportar para la sociedad del momento. Fue el escritor Jack London el que empezó a pedir la llegada de   "la gran esperanza blanca" esperando que apareciera un boxeador blanco que restaurara el orgullo de la raza.

Pues bien: ha irrumpido un elemento indeseable en el campo de la psicofarmacología y se está convirtiendo en un púgil difícil de batir, el terrible Kid Placebo. El caso es que el efecto placebo ha sido siempre un problema a la hora de la comercialización de los psicofármacos. Y con el tiempo se ha hecho fuerte. Obviamente esto es una preocupación en áreas en las que los tratamientos tienen efectos vamos a decir... flojillos, fundamentalmente en la psiquiatría (no he visto esta preocupación en cirugía o medicina interna). Ya hace algunos años que algunos autores lo estaban advirtiendo, Timothy Walsh y colaboradores en el año 2002 publicaron un artículo en el JAMA titulado algo así cómo "El efecto placebo en los estudios sobre depresión mayor: variable, substancial y en crecimiento" se trata de un metanálisis que recoge los ECAs con antidepresivos publicados entre el año 1981 y el año 2000, el metanálisis refleja un incremento en la respuesta al placebo de un 7% por década (la respuesta a la medicación tiene un crecimiento exactamente igual, pero en este caso seguro que se debe a una muy mejorada tecnología). Este crecimiento no se circunscribe sólo a los estudios con antidepresivos. En el 2001 Laudgren, miembro de la FDA, se plantea el uso del placebo en los ensayos como un problema ético, ya que en su análisis de todos los estudios revisados por la FDA  durante 12 años se encuentra con que  "en muchos de los estudios con antidepresivos y antipsicóticos en los que la medicación que se investigaba no se diferenciaba del placebo, se incluían otras medicaciones para comparación (ya aprobadas) que tampoco se diferenciaban" 

Algunos dan algunas explicaciones para este fenómeno como pueden ser los errores diagnósticos (iguales o inferiores al "mundo real"), o las nuevas tendencias para reclutar a sujetos para los estudios (en algunos casos pagándoles, o a cambio de  asistencia médica gratuita), aunque claro, estos supuestos "falsos pacientes" se distribuirían aleatoriamente por ambos grupos (placebo y medicación) si, reduciría la potencia de las diferencias con muestras más pequeñas, pero ¿quizá ese aumento del 7% por década en la respuesta a la medicación se pueda deber a este factor? (no que va, es por que hay mucha mejor tecnología).

Pues como con el bueno de Johnson, ante esta situación hay gente para todos los gustos. Por una parte están los que gustan del deporte y simplemente se dedicaron a disfrutar de las cualidades del campeón negro, como luego disfrutamos de nuevo de la dominancia de campeones negros en los pesos pesados a partir de los años 60 hasta la irrupción de los rusos en el campo profesional en el año 2000. Es decir: ¡ahí va! El tal Kid Placebo lo hace muy bien, y además no es una variable estática, fija, se puede manipular para que lo haga mejor ¿qué es lo que hace que en unos ensayos el placebo funcione mejor que en otros ensayos?  ¿podríamos repetirlo en nuestro trabajo? ¿podría esto mejorar nuestros resultados? ¿podemos aprender de este fenómeno?. Cada vez más profesionales están fascinados por la potencia del placebo y por aquello que hace que las intervenciones, terapias, tratamientos o lo que fuera sean efectivos al margen de los ingredientes "activos".

Por otra parte están los que perciben a nuestro amigo Kid Placebo como un tipo peligroso, un negro malo al que además le gustan las mujeres blancas, un intruso con el que hay que acabar. Como se refleja en este reciente artículo publicado recientemente en el American Journal of Psychiatry, los autores dicen "las altas tasas de respuesta al placebo obstaculizan los esfuerzos para detectar señales de eficacia en los antidepresivos, contribuyendo al fracaso de los ensayos y retrasando la disponibilidad de nuevos tratamientos en el mercado" traducido: - que el placebo sea bueno hace parecer a los antidepresivos una mierda, pero no son una mierda, son tan buenos como el placebo cuando es bueno, si el placebo es bueno ¿porqué los antidepresivos, que funcionan igual iban a ser una mierda? ¡Jopetas!, que cosa más injusta... - En este estudio se analizan los factores que pueden contribuir a una mayor respuesta ante el placebo. Podría parecer interesante si no fuera porque el objetivo no es mejorar la práctica clínica, sino reducir este efecto en futuros ensayos para que los agradecidos mortales nos podamos beneficiar con los fantásticos y supereficaces nuevos tratamientos. Lo curioso de este artículo es que algunas de las características que potencian la respuesta al placebo se parecen bastante al "mundo real" (p.e.  en estudios multicéntricos el efecto es mayor, si se evalúa más de un tratamiento también crece, cuando la evaluación no está centralizada, lo mismo...) El artículo concluye (atención) "los estudios dirigidos a reducir la respuesta al placebo deben minimizar la esperanza del paciente y reducir la intensidad del contacto terapéutico". Efectivamente, han oído bien, se abre la veda para la realización de ensayos en los que  nos encontremos médicos instruidos para "minimizar la esperanza del paciente" ahí es nada.

 La preocupación y la lucha contra el placebo no es vieja, pero creo que nunca se había planteado en estos términos y con tanto descaro. Por ejemplo, es bastante común la utilización de períodos de un par de semanas para detectar a las personas que responden al placebo y eliminarlas del ensayo, al tiempo que entre los criterios de exclusión se impide la entrada a sujetos que no respondieron a tratamientos anteriores. O la utilización de otros tratamientos al mismo tiempo (más del 70% de los ensayos del metanálisis de Walsh permitían la utilización de ansiolíticos al mismo tiempo que el antidepresivo, importante tenerlo en cuenta si consideramos que sólo el hecho de dormir mejor supone una variación de 6 puntos en la escala de Hamilton). Yo propongo algunas ideas alternativas: se podría pintar las píldoras inertes de colores y escribirles "lacasitos" (tengo el día creativo).

Finalmente, además de los "amigos del placebo" y los que quieren combatirlo, están aquellos que piensan; a río revuelto...  y aquí es donde entra mi nuevo ídolo, una bestia de la creatividad, un hombre adelantado a su tiempo (y al de todos los demás), merecedor del Granitic Rostramen Award, les presento a... la verdadera y nueva esperanza blanca: el gran Maurizio "The StoneFace" Fava. Su principal mérito está en desarrollar un diseño para los ensayos (que viene siendo un truco para exagerar la presencia de sujetos que no responden al placebo) el "Diseño de Comparación Secuencial Paralela" que  utiliza por duplicado los datos de los sujetos que no responden al placebo y por tanto reduce la respuesta al placebo. Lo que lo convierte en un fuera de serie es que después de desarrollar este diseño ¡lo patenta y se monta una empresa! ¡qué crack!. Vamos que... Kid Placebo; preparae para besar la  lona.

PD: Aviso a navegantes... al bueno de Jess Willard le costó 29 asaltos acabar con Jack Johnson (y hay quien dice que se dejó)

Referencias: la mayoría de los datos están extraídos los siguientes blogs altamente recomendables:

1 Boring Old Man: muy activo, un erudito, con las ventajas de que "sabe más el diablo por viejo... " y que además eso del aburrimiento le debe dejar tiempo para leer mucho  y analizar con calma las cosas (me preocupa la querencia que estoy desarrollando últimamente hacia algunos psicoanalistas -¡Ash, Ash, fuera de mi cabeza!)
 
assertTrue(): un descubrimiento espectacular de esta última semana. Muy bueno.

23/3/13

CONVERSACIONES CON "EL ESCRITOFRÉNICO" Y OTROS LOCOS DE GARRAFÓN

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Necesitaba una buena razón para volver a escribir aquí, y la presentación del “Escritofrénico” no es sólo una buena razón, supone un compromiso ineludible. 

Ayer tuve el honor de acompañar a Raúl Velasco en la presentación de su último libro “El Escritofrénico: Un tratado sobre la curación de la psicosis” en la librería Follas Novas. La experiencia tuvo un gusto agridulce, la parte dulce tuvo que ver con que por fin pude conocer a Almu (si me permites, Raúl). La parte agria tuvo que ver con que en Santiago no supimos recibir al autor como se merecía y lo que debería ser una presentación multitudinaria, no lo fue tanto. Sin embargo como en los buenos partidos de rugby lo bueno está en el tercer tiempo; cuando se comenta el partido detrás de una(s) cerveza(s) (creo que hicimos sudar al camarero).

Antes de regalarme el privilegio de acompañarlo en la presentación de su libro en Santiago, Raúl ya me había cedido el honor de ser de los primeros en leer su libro, antes de que estuviera publicado, casi na... y tengo que recomendarlo a cualquiera que le guste una buena lectura, pero sobre todo, es lectura obligada para mis colegas (atención, es pregunta de examen). Sí, hay otros “libros sobre locos escritos por locos”, pero éste es el nuestro.

Y si, … ahí estábamos, dando cuenta de unas birras, un gallego y un catalán hablando de la cuestión identitaria (sin sangre, ni nada). Y es que Marcos (el protagonista del Escritofrénico) es un loco que reta la sentencia que supone su diagnóstico y, dejándose de comportar como un buen loco (hágame usted caso y algún día podrá pasar por una persona normal) se convierte en un loco malo... ni malintencionado, ni violento, no... un loco malo, de mala calidad, adulterado, un loco de garrafón.

Efectivamente, alcohol, un tonto y un loco a vueltas con las palabras. Mientras tanto sin darnos cuenta (hasta hoy, mientras escribía) se sentaba con nosotros el amigo Beltrán con su pipa, a él le dejaron fumar... faltaba más (-Mr Russell, tómese otra). Es que la clase de tipos como Marcos, son de esa clase de clases que no pertenecen a su misma clase. Difícil solución para simples mortales si no contáramos con la compañía de D. Beltrán para una encerrona paradójica a la que se enfrentan los personajes como Marcos, o las personas como Raúl. Primero se enfrentan a una sentencia, que les dice lo que a partir de ahora “son”, sí, una etiqueta que debe empezar a formar parte de su identidad (es usted un esquizofrénico), es una sentencia a la cronicidad, a la incapacidad, a atender a las recomendaciones de los expertos por encima de su propia voluntad, a la supervivencia “como si” fuera una persona normal. Sentencia que pueden acatar (y les puede ir bien) o que pueden enfrentar (no “soy” un esquizofrénico), para finalmente darse cuenta de que (D. Beltrán ayúdenos con esto que me estoy liando), para cuestionar la esencia de la etiqueta en cuestión, debe primero defender la propia etiqueta (vale, soy un esquizofrénico pero no soy lo que la palabra dice que soy).

En cristiano: tanto Marcos, como Raúl, y otros que cada día demuestran que su sentencia no sólo no es verdad, sino que además ES MENTIRA se tienen que enfrentar a menudo a la acusación de ser “errores diagnósticos”. Si, así de claro “-Usted como loco, no puede estar aquí presentándome un libro de su autoría... y si lo está haciendo, no es usted un loco ni nunca lo ha sido” . Recordaba ayer con Raúl, que al tiempo que disfrutaba de su libro, me encontraba con ésteartículo en el New York Times en el que Elyn R. Sacks (profesora de derecho en una universidad californiana) retaba “Si no tengo esquizofrenia, por favor ¡díganselo a mis delirios!”.

Si señores, el error está en el diagnóstico (en la sentencia), pero esta gente no son “errores diagnósticos”

PD1: No beban (mucho)
PD2: Vayan ustedes a su librería a por su ejemplar de “El Ecritofrénico”, en Santiago lo pueden encontrar en Follas Novas.

29/6/12

APOYA A RADIO NIKOSIA: COMIENZA EL DESHAUCIO INTELECTUAL

Me entero en la web de Radio Nikosia y en muchos de los blogs amigos; ¿Esquizoqué?, Cosas que tu psiquiatra nunca te dijo, Sobre lo divino y lo humano, Yo amo a alguien con… ¿TDAH?  de que Radio Nikosia está en peligro, que podría cerrar. Para quien no sepa de que va eso de Radio Nikosia, que le echen un vistazo a la web, pero en resumen se trata de una emisora de radio realizada por personas que han sido diagnosticadas de problemas de salud mental que han decidido que nadie les dice cómo tienen que estar locos (sea lo que sea eso), un trabajo con una gran repercusión, ejemplo para otros de cómo se deberían hacer las cosas (bien). Cualquiera que tenga dos dedos de frente y que conozca la relevancia de este trabajo, se dará cuenta de que es un proyecto que hay que cuidar. Lejos de cuidarlo y como es habitual, vamos a ponerles chinas en el camino y si no tropiezan, pues venga… cañonazo.

¿La disculpa? La de siempre: el plan de nosequé, la normativa de nosecuánto, que hay que regular las emisiones… (regular, tiene que ver con conseguir que todas sean reguleras, por favor, nada excepcional)

–Es que mire usted, es que esta es una radio sin ánimo de lucro
–Oiga caballero, sin ánimo de lucro será para ustedes, pero nosotros sí que necesitamos lucrarnos.
–Pero ¿no podrían hacer una excepción?, por aquello de que es una buena causa.
- Espere un momentito que miro… ¡uy! Por excepción no me viene nada, va a ser cosa de que tenemos el cupo de excepciones reservado por si los EuroVegas… que esa causa si que es buena.
-De cualquier manera, siguan emitiendo que con cien mil laureles vamos arreglando (que tengo que renovar el gotelé).

¡¡¡100.000 leurazos!!! en el país del latrocinio y la impunidad generalizada, a unos señores y unas señoras, por hablar de lo que le da la gana por la radio, les multan con 100.000 euros, la pregunta es ¿quién es el loco?

¿La razón? La de siempre también, el que se mueve no sale en la foto. Una radio libre, no comercial, que se autogestiona, que no sobrevive a través de subvenciones ni patrocinios (es decir, LIBRE) en este barrizal no puede (no debe) sobrevivir, por la cuenta que les tiene. Así que, si como yo (y como cualquier persona bien nacida) piensas que esto no se puede consentir, haz el favor colaborar y firmar en la web http://contrabanda.org/contrabanda/