Ya hemos encontrado la solución, la flexibilidad. Resulta que entre las críticas a la categorización diagnóstica, algunas voces dicen que no se debe intentar encajar a las personas en la rigidez de una categoría diagnóstica, que cada persona es distinta por lo que requiere una intervención distinta… Pero, ya encontramos la solución, se trata de hacer el trastorno más flexible, nos apiadamos de aquellos que no cumplen criterios, pobres, por una tontería de ná no se van a quedar sin trastorno.
Pues que en eso estamos con el trastorno bipolar, que algunos cerebros avezados ya son capaces de detectar en edad preescolar (que coño, ¿el chaval se ata el abrigo al cuello y estirando los puños, dice que vuela?... está en una fase claramente maníaca, ya le daremos algo para que se babe… no vaya a ser). Que dicen, que en el número de Julio del Journal de la American Academy of Child and Adolescent Psychiatry , aparece un artículo que pretende acabar con la polémica (¿?¿?) acerca de si es o no necesaria la presencia de euforia para establecer el diagnóstico del trastorno bipolar en niños, que parece que con un poco de mala leche llega. Eso, que la fase maníaca en adolescentes se caracteriza más mejor por la irritabilidad (¿irritabilidad un adolescente?... no puede ser, es cierto ahí tiene que haber algo raro… y si a la irritabilidad se une que el chaval pasa mucho tiempo en el baño y sale colorado, realmente hay que asustarse, esto es muy extraño).
Esta idea de flexibilizar los diagnósticos está calando seriamente. Dicen las malas lenguas que hay quien alega que para la nueva clasificación del DSM V, debemos renunciar a las categorías diagnósticas cerradas y substituirlas por otras continuas (ya sabes, de naturaleza espectral... ¿podríamos hablar de trastorno del espectro depresivo, o ansioso?). Al margen de consideraciones de tipo personal (a mí, los espectros me acojonan hasta en el cine), lo cierto es que la idea es buena, mucho más inclusiva, menos discriminatoria, todo el mundo con su trastorno. Así nos ahorraríamos el engorro de tener que cargarnos criterios diagnósticos para que las personas puedan cumplirlos más cómodamente.
...Pues como había que ir, al final fui, (a los encuentros, digo). Pude disfrutar como un gorrino con la habitual batería de datos y referencias de Gonzalo, con el estilo de Emilio y su forma de destilarel acto terapéutico en una esencia atencional, con el empeño de Pepe en la necesidad de basar la toma de decisiones en una sesión de terapia sobre evidencia en lo posible empírica (algo bien diferente a aquello de terapia centrada en la evidencia), ofreciéndonos al tiempo datos muy interesantes procedentes de alguno de sus trabajos, con el repaso de Carlos sobre la historia de la Terapia Familiar de Galicia y con la confesión de Valentín acerca de sus relaciones con la Big Farma gracias al hallazgo de su Relacionil Forte, procediendo a la explicación completa de su prospecto, un abrir boca a la lectura de su libro sobre alianza terapéutica, altamente recomendable (comprobado).
El día, superó absolutamente mis expectativas, no por la calidad de las ponencias (ya que no esperaba menos) si no porque, como siempre en estas cosas, lo interesante surge en los pasillos. Reencontrarme con viejos maestros (enormes, Jose Antonio, Charlie, Celia y Emilio) y apreciados colegas como Juanma e Idoia, poder disfrutar de apasionada conversación (sobre terapia, claro) con estos amigos de A Carón además de Jorge y Noemí de Ítaca, frente a un plato de navajas y vino de la casa… (vamos, un gustazo). Y en los pasillos fue cuando se me acumuló el chollo, justo intentaba adaptarme a una noticia que supuso un auténtico bombazo para mí, cuando hacía esfuerzos por asumir un reconocimiento absolutamente inmerecido (al menos no más merecido que el que merecen aquellos con los que acababa de compartir mesa y conversación), en este estado de extraña confusión me doy cuenta que os “encontros galegos” tienen más de “encontros”y menos de “Galegos” de lo que yo pensaba.
El caso es que, finalizadas las ponencias oigo que alguien me pregunta ¿Tu eres Antonio Olives, el de El Rincón de Jano? Un colega de Andalucía que se había decidido acudir a esta jornada tras enterarse por estos lares cibernéticos. No es la primera vez que conozco a un lector del blog, pero esto tenía un carácter especial (creo) aliñada con mi propia timidez, la confusión, el camino que había recorrido el colega para acudir al evento y con el contexto en el que nos encontrábamos.
Como a veces pasa en situaciones como esta… voy y la cago, envuelto en la clásica paradoja del sé espontáneo –vamos Antonio, ahora es cuando tienes que decir algo ocurrente- y como lo más ocurrente que me venía a la cabeza era un - … pues… parece que va a llover – o un –jaaarr, condemor… pecador de la pradera, fistro – tuve que elegir entre poner cara de gilipollas o de tonto´l pijo, optando finalmente por un híbrido entre ambas… lamentable.
Ni un – tomamos una caña – ni pregunté por el colega con el que acudía, ni nada de nada, sólo la cara de gili-tonto-elpijo. Vamos que, lamento que mi presencia corpórea sea tan patética (a veces parezco normal, lo prometo). Amigos, tenemos una larga conversación pendiente, un saludo y…
¡Perdonen las disculpas!...
Al menos espero que hayáis disfrutado de los encontros tanto como yo.
NO SE QUIÉN ES ESA SEÑORA, PERO SEGURO QUE TAMBIÉN MATÓ A KENEDY
Hoy en la Voz de Galicia se hacen eco del seminario “Depresión, otros tiempos, otras miradas. Una enfermedad de largo recorrido”. En el que los señores listos se han reunido preocupados por el avance de la depresión en sociedades desarrolladas, especialmente en colectivos “que hasta hace no mucho eran inmunes” como es el caso de los niños. La conclusión de los asistentes al seminario es que “ha disminuido la capacidad de afrontamiento de los problemas por parte de la sociedad”. Nos cuenta un miembro de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria que “nos encontramos en la consulta con que la gente nos viene con problemas porque lo ha dejado la novia o ha suspendido un examen”… vale, más o menos de acuerdo, pero luego toca hacernos la pregunta de ¿cómo nos ha pasado esto? Y la conclusión a la que llegan los seminaristas es que la culpa es de la educación, la sobreprotección, de los móviles, el consumismo, la sociedad… bla, bla…
A mí se me ocurre otra respuesta distinta a esta pregunta, y como soy gallego mi respuesta tiene que ser otra pregunta ¿quién se beneficia de esto?... Por cierto ¿mencioné que el seminario lo organiza Lundbeck?, distribuidora de Cipralex, que organizan estos eventos porque están preocupadísimos por el avance de la depresión y están deseando encontrar una cura universal que le devuelva a la sociedad su capacidad de frustración pudiendo así librarse del engorro de tener que vender sus pastillas.
Que digo yo, cuando el chaval abandonado acude a este médico y le cuenta que le ha dejado la novia, que no duerme, que no come, que tiene un nudo en la boca del estómago y no para de llorar. ¿Cuál será la reacción del galeno en cuestión? (voten por favor).
A.- Bien, todo trascurre según el programa, estarás así una temporadita, si dentro de tres meses los síntomas persisten vuelve por aquí y hablamos.
B.- Comenzaremos un tratamiento de choque tradicional, que incluye cuatro cacharros dos veces por semana, acompañado de alguno de los amigos a los que has dejado de llamar. Y si alguna señorita con ánimo de consuelo se compadece de ti, recuerda comenzar siempre la conversación con aquello de: no estoy todavía preparado para una nueva relación.
C.- Tienes un Trastorno Adaptativo o Depresión reactiva o (lo que se le ocurra) así que te tomas esto y esto otro que va muy bien para lo tuyo (y además organizan unos seminarios chulísimos).
Alguno podría pensar que una respuesta C, contribuiría al sobrediagnóstico y a la sobremedicación, pero no se asusten, uno de los seminaristas nos explican aquí, que en realidad la depresión está infradiagnosticada y que el tratamiento se deja demasiado pronto.
Así que la culpa es de la sociedad, pero nosotros no tenemos que ver, sólo estamos aquí para aliviar el sufrimiento. Ahora el rito tradicional para despedir a los nuestros (que de forma tan efectiva acompañaba al duelo)incluye velatorio, santa misa y benzo sublingual (muy oportunamente suministrada por el personal del tanatorio, o por un familiar que haya pasado por trance similar) A lo mejor es cierto que nos hemos debilitado, pero para que esto pasara alguien le ha explicado al mundo que la pena es una enfermedad y que tiene cura (la nuestra).
A veces, la pena es sólo pena (otras veces no, pero esa es otra historia).
Prce q n ls USA stn preocpds x la cstumbr d ls adlscents d cmnicarse a trvs de sms, Sgun Nielsen Surveys, l adlscent mdio amricno nvía o rcib 80 sms x dia y sgún ls exprtos ¿?, sto pued llvar a pdecer ansdad, prblms d sueño y prblmas scolars.Sherry Turkle cree q ls sms stan ¡¡¡amnzndo l dsrrllo d 1 gnracn!!!
(T9)
Mensaje apocalíptico donde los haya, esto de que los mensajes de texto van a echar a perder una generación entera… ¡sin exagerar!, siempre puedes seguir los pasos de Ben Cook, que lejos de ser un dechado de virtudes académicas, cuenta entre sus habilidades ser capaz de escribir en su móvil “The razor-toothed piranhas of the genera Serrasalmus and Pygocentrus are the most ferocious freshwater fish in the world. In reality they seldom attack a human” en 49 segundos (lo flipas), habilidad a la que se suma la incredible capacidad de ganarse el pan con ello. Pues eso, que si bien el foco de preocupación de estos sesudos señores es que tal costumbre supone una media de 80 interrupciones diarias en su vida, también es cierto que la práctica llevará a la excelencia en habilidades mensajiles, lo que hará que las interrupciones sean menos intrusivas, vamos… que la cosa sería grave a partir de los 120 mensajes (criterio a incluir en el DSM V)
Ya están tardando las investigaciones sobre las bases genéticas del TGCCMMMP / DR “Trastorno Gravísimo-Crónico del Chaval que Manda Mensajesa pesar de que tiene Móbil de Prepago. Con y sin Digitohipersensibilidad Reactiva”, también tardan los manuales de tratamiento (del experto que lo descubrió), la pastillita (sólo para reducción sintomática, pues está claro que lo ideal es el tratamiento combinado… es que hay que repartir), las asociaciones de padres de niños afectados y las investigaciones sobre las repercusiones del trastorno en la edad adulta.
“Quien tiene un PORQUÉ vivir, es capaz de soportar cualquier cómo”.
La sentencia es de Nietze, y a mí personalmente me gusta. Se convirtió en máxima de la psicología humanista que popularizó Victor Frankl, donde ese PORQUÉ se transforma en el “sentido” del “Hombre en busca del sentido”. Y aquí me lío en un rollo semántico… que digo yo… que el porqué de Nietze era un porqué puramente finalista (podría ser un para qué o para quién), mientras que el “sentido “de Frankl tiene que ver con un porqué explicativo un porqué causal.
Simplemente (ya ves que tontería) establezco una distinción artificial entre estos dos porquéles, para referenciar el potencial que tienen estos porqués, uno piensa que si alguien tiene un fin definido en su vida podrá hacer cualquier cosa para conseguirlo… el otro fue capaz de sobrevivir en un campo de concentración siendo capaz de encontrarle sentido a la vida más allá del sufrimiento presente.
¡Cuidado!…. parece que podría ponerme trascendente. No se preocupen ustedes, se me pasa pronto. Sólo quería hacerme eco de un experimento curioso realizado por Langer en 1978, que algunos (como Cebeiro, M.) consideran un ejemplo de cómo las personas (al menos en la cultura occidental) tendemos a depender de una lógica lineal. El experimento se llevó a cabo en las colas que se formaban en la Universidad (supongo que Harvard) frente a las fotocopiadoras, Langer quería comprobar con qué probabilidad es posible que nos dejen colarnos en una de estas filas dependiendo del discurso que utilicemos.
En primer lugar, se pedía a las personas que tenían preferencia para realizar sus fotocopias; -Perdona, sólo tengo cinco páginas ¿puedo usar la fotocopiadora, porque tengo mucha prisa?. Con esta fórmula, un 95% de los estudiantes cedían su sitio en la cola. Sin embargo si la fórmula utilizada era; -Perdona, sólo tengo cinco páginas ¿puedo usar la fotocopiadora?. La probabilidad de que nos cedieran el puesto se reducía a un 60%. Parece que la diferencia entre las dos situaciones está en la explicación “porque tengo mucha prisa” , podríamos pensar que las personas ceden con más facilidad su puesto, porque en el primer caso hay una argumentación causal válida que justifica la cesión del puesto. Sin embargo cuando la fórmula utilizada era -Perdona, sólo tengo cinco páginas ¿puedo usar la fotocopiadora, porque tengo que hacer fotocopias? la probabilidad de que los alumnos cedieran su puesto, volvía a ascender a un 93%. Parece que es la mera conjunción “porque” la que tiene el potencial explicativo causal y una vez que escuchamos tal conjunción, no es necesario nada escuchar más. Parece, que podríamos tomar la sentencia de Nietze de un modo absolutamente literal y lo que necesitamos es únicamente el “porque”.
En algún lugar del universo; sede de AstraZeneca, 06:00 a.m (¡¿Cómo?!) Bueeeno, a las 11:00 a.m. (vale, ahí ya soy persona).
Paisano_1: Que ya sabes que nos han pillao…
Paisano_2: ¿Cuálo?
Paisano_1: … con el carrito del helao
Paisano_2: Algo he oído, sí… lo del Seroquel, pero nos lo han aceptado para la depre ¿no? No vayas a quejarte.
Paisano_1: Si no me quejo, si además de para los locos, ya hay colegas que lo están recetando para la ansiedad, para niños hiperactivos, para la depresión y hasta hay algunos que están recetándolo para el alcoholismo (por introducir variedad) y para esto parece que no hace mucha falta la aprobación de la FDA, ahora nos lo aceptaron como coadyuvante en depresión… pero… sigo preocupado.
Paisano_2: ¿Porqué?, si esto va viento en popa!!!
Paisano_1: Es que igual nos empuran…
Paisano_2: ... ¿lo que fue a la trituradora? Aquello de nosequehistoria metabólica
Paisano_1: que si hiperglucemia, que si tal… engordan…
Paisano_2: ¿Mucho?
Paisano_1: hinchados como globos, toneles, becerros….¡ como autenticas focas!
Paisano_2: así que engordan…
Paisano_1: ¡Que sí, coño! ¿tas tonto?
Paisano_2: ya… oye, ¿Cómo les llamaban a esas que no comen?,como la Maribel, que está como un palo y no le vendrían mal unos quilitos ¿Amnésicas?
Paisano_1: … esas son las que tiene el hierro bajo... anoréxicas, se llaman anoréxicas… pero … ¡¡¡macho, ERES UN GENIO!!!
Pues eso, que mientras por un lado les están dando las del pulpo por los efectos secundarios de los que se habían “olvidado” (diabetes, aumento de peso y otros trastornos metabólicos) por el otro lado la FDA está estudiando la aprobación del Seroquel para el tratamiento de la anorexia. LÓGICA APLASTANTE
Paisano_2: ¿y esos del silencio?... ¿cómo se llamaban?
Paisano_1: ¿los del silencio? … ¡ah! ¡hemorroides!, los que sufren en silencio tienen hemorroides… pero tío, para eso no creo que cuele.
Blog del Gabinete de Psicoterapia de Antonio Olives
En la mitología romana Jano, dios bifronte, con una cara mirando a cada lado, es el dios de las puertas, de todo lo que tiene comienzo o final. Jano protege a todos aquellos que quieren hacer variar el orden de las cosas, ya que Jano vigila el umbral que separa el pasado y el futuro (el continuo y eterno presente). Portador de La vara de portero, y de las llaves.
Bienvenid@ al Blog de mi Gabinete de Psicoterapia, pretende ser un espacio compartir reflexiones e ideas, propias y prestadas (o robadas) con otros blogonautas y servir de puente para el acercamiento a personas que se están planteando acudir a psicoterapia.
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UNA PROPUESTA PARA EL DSM V
Bill O'Hanlon y Paul Lambakis
Con la reciente aparición del DSM-III, la versión revisada del DSM-III (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders), se nos ha recordado que habrá futuras revisiones de esta augusta biblia de los diagnósticos psiquiátricos y hemos querido hacer alguna aportación con la modesta esperanza de que aparezca en ellas. Conscientes de que nuestra propuesta podrá parecer un poco radical dado el clima imperante en la práctica actual, la ofrecemos para la edición posterior a la siguiente, es decir, para el DSM-V, con la esperanza de que por aquel entonces la profesión ya esté lista para asimilar nuestras ideas. Nuestra propuesta pretende simplificar de una manera radical las categorías de diagnóstico, limitándolas a tres clases y unas cuantas variaciones.
Categoría 1000.X
"Problemas de origen iatrogénico". Esta categoría, que constituiría el grueso de los diagnósticos en el DSM-V, especifica procesos de enfermedad que se originan o empeoran mediante el contacto con profesionales de la salud menta.
Categoría 1001.X
"Dependencia química de origen iatrogénico". Esta categoría se reserva para los pacientes cuyos psiquiatras les han convencido de la necesidad de medicarse sin que haya ninguna prueba de esta necesidad y aunque la medicación pueda perturbar gravemente su funcionamiento.
Categoría 1002.X
"Suicidio facilitado iatrogénicamente". Aquí se incluyen las personas cuyos médicos les recetan tantos fármacos que acaban suicidándose por alguna de las razones siguientes:
a) a causa del desaliento que les produce tener que medicarse constantemente;
b) porque la medicación les nubla la razón;
c) porque sí, porque ya está bien; y
d) por una combinación de a), b) y c).
Categoría 2000.X
"Síndrome psiquiátrico del mes (o enfermedad de la tele matutina)". Esta categoría es para todos los síndromes psiquiátricos populares que aparecen y desaparecen como modas según la época. ¿Nos acordamos de la Viena de Freud, cuando la histeria era una enfermedad de lo más popular? ¿A dónde han ido a parar todas aquellas histéricas? Pues al mismo lugar que los bajitos con complejo de inferioridad: las modas del diagnóstico han convertido esas dolencias en simples anécdotas de la historia. Algunas enfermedades se crearán y abolirán por referéndum (como la homosexualidad durante los años setenta). Otras se crearán por demanda popular. Cuando por la puerta de nuestra consulta entre la quinta paciente llevando en la mano el libro "Las mujeres amamos demasiado", podremos proponer que sea nombrado "Síndrome psiquiátrico del mes". El síndrome con más votos al final de cada mes será dado a conocer en los boletines y las revistas de los principales colegios y asociaciones profesionales.
Categoría 2001.X
"Pacientes a los que es aceptable detestar". Los profesionales de la salud mental también son personas y tienen sentimientos. En los tiempos en los que el machismo campaba a sus anchas, esta categoría estaba ocupada por las madres esquizofrenogénicas (por cierto, ¿a dónde habrán ido a parar?). Hoy en día está ocupada por los padres incestuosos y los hombres que maltratan a sus mujeres. Proponemos que el día de mañana los sujetos pertenecientes a esta categoría se determinen siguiendo el mismo método empleado para determinar el "Síndrome psiquiátrico del mes" expuesto anteriormente.
Categoría 2002.X
"Resistencia teórica". Este diagnóstico está reservado para los pacientes que no han leído como Dios manda los artículos y libros escritos por el profesional de la salud mental que les presta sus servicios. Si lo hubieran hecho, habrían sabido cómo responder a las ingeniosas intervenciones que ha tenido a bien hacerles. Por ello se les debe considerar resistentes al tratamiento.
Categoría 3000.X
"Ausencia de trastorno mental". Esperamos que ésta sea una de las principales categorías del DSM-V. Siempre y cuando podamos convencer a las mutuas, compañías de seguros y otras entidades "paganas" de que la deben cubrir. Si no es así, esta categoría servirá para tranquilizar a las susodichas entidades haciéndoles saber que es posible no tener ningún trastorno mental (aunque, eso sí, procurando no aplicar esta categoría nunca -y lo repetimos, nunca- a nadie que pague a través de esas entidades).
Categoría 3001.X
"Trastorno mental latente". Durante años, los peces gordos de la salud mental y otros agentes del control social han sabido que lo más prudente es tener seguras las espaldas (véase Orwell, George). Así pues, ofrecemos esta categoría para quienes hoy por hoy no se pueden beneficiar de una mutua por no tener profesión conocida y consideran la posibilidad de pasar el tiempo en una institución con todos los gastos pagados.
Categoría 3002.X
"Trastorno mental aplazado". Esta categoría incluye a las personas que han sido enviadas por una mutua y han agotado el número de sesiones permitidas para el año en curso. Naturalmente, un buen protocolo exige una cita de seguimiento a principios del año siguiente para realizar una evaluación exhaustiva que permita descubrir cualquier posible reactivación del trastorno mental.
Categoría 3003.X
"Ausencia encubierta del trastorno mental". Este diagnóstico describe a las personas que están como una regadera, pero no pueden permitirse el lujo de un tratamiento ni acogerse a los servicios de una mutua o similar.
Además de estas categorías, existen unos índices que permiten afinar más el diagnóstico y dar alguna idea del pronóstico. Cuando mayor sea el número que sigue al punto decimal, peor será el pronóstico. Estos números son:
0,1= Al terapeuta le gusta el paciente. El paciente pertenece a la misma clase social que el terapeuta y viste, habla y actúa igual que él. El paciente es del sexo y raza que prefiere el terapeuta. Pronóstico: excelente.
0,2= Al terapeuta no le gusta el paciente. El paciente no es como él. Pronóstico: grave.
0,3= El paciente no puede permitirse el lujo de pagar por los servicios y no puede acogerse a una mutua o similar. Pronóstico: pésimo.
0,4= A la secretaria, la enfermera o la mujer del terapeuta no le gusta el paciente. Pronóstico: nada que hacer.