11/5/07

SI QUIERES CAMBIAR ¡¡¡ACTÚA!!!




Parece que el orden de factores SI altera el producto en psicoterapia, por lo tanto corrientes terapéuticas más dominantes (cognitivo conductuales) quizá comiencen a darse cuenta del carácter temporal de la “verdad científica” y por lo tanto, lo poco verdadera que puede ser la verdad.





Modelos cognitivos conductuales han venido explicando el mecanismo de la depresión como un problema en la forma de pensar (pensamientos distorsionados), de forma que el triángulo COGNICIÓN-EMOCIÓN-ACCIÓN, se ordena de forma que la cognición aparece en primer lugar como “causa” de distintos efectos: pensamos mal, por lo que nos sentimos mal y por lo tanto actuamos mal. También era válida la opción; pensamos mal, actuamos mal y por lo tanto nos sentimos mal. En muchas ocasiones se introduce un cuarto elemento que se torna en evidente causa, quedando el orden de factores de alguna de las siguientes maneras DESORDEN NEUROQUÍMICO-COGNICIÓN-EMOCIÓN-ACCIÓN ó DESORDEN NEUROQUÍMICO-EMOCIÓN-COGNICIÓN-ACCIÓN.





Este trabalenguas tiene gran importancia a la hora de establecer la intervención terapéutica; si consideramos que la causa de que la persona esté deprimida, está en su forma de pensar se intentará cambiar su forma de pensar. Si consideramos que la causa de sus problemas es una descompensación de sus niveles de serotonina, la carta de pastillas es amplia y variada, pero los platos estrella son la fluoxetina y la paroxetina (tienen algunos efectos secundarios, pero no deben ser importantes, en caso de que lo fueran; ya los habrían retirado… ¿no?).





Algunos terapeutas de escuelas denominadas sistémicas, llamaron la atención sobre algunas cuestiones durante la segunda mitad del siglo pasado (ideas que tomaron especial auge por los años 70). En primer lugar, en esta ecuación planteada en párrafos anteriores falta un elemento fundamental: EL CONTEXTO. En segundo lugar, consideraron que; si el modelo de causalidad lineal (es decir una causa produce un efecto, si eliminamos la causa eliminaremos el efecto) no es aplicable a las llamadas “ciencias duras” como la física, menos aplicable será a las “ciencias blandas” como la psicología, en la que no se pueden controlar todas las variables. Como alternativa se optó por una causalidad circular (en la que no hay causa y efecto si no distintos elementos que se relacionan y covarían).





El efecto a la hora de establecer intervenciones terapéuticas es, de nuevo, muy importante. Variar cualquiera de los elementos que intervienen en el sistema (que incluye a la persona que sufre), puede provocar variaciones en el resto de los elementos, por lo que las intervenciones se centraban en los elementos que podían variar con más facilidad (los elementos ACCIÓN y CONTEXTO). De forma que una nueva fórmula podría ser: ACCIÓN-COGNICIÓN-EMOCIÓN o ACCIÓN – EMOCIÓN- COGNICIÓN y si queremos incluir el fantasma neuroquímico; ACCIÓN-COGNICIÓN-SEROTONINA-EMOCIÓN (o cualquiera de las combinaciones que se nos ocurran). De manera que la forma que se había demostrado más efectiva para que la gente cambie, era conseguir que hiciera cosas distintas (y no que pensara cosas distintas): actúo mejor por lo que me siento mejor y pienso que soy mejor (por ejemplo).





Pues el caso es que el modelo psicológico-científico dominante acaba de hacer un descubrimiento ¿innovador?, y es que teniendo en cuenta el contexto y centrándose en la acción, los resultados son mejores y más rápidos, naciendo así la Activación Conductual. Que como ya tiene siglas (AC) mola mucho más y parece más moderno, aunque esto se lleve haciendo más de 60 años.





Un estudio reciente ha demostrado que la activación conductual tiene tan buenos resultados (puntuaciones en el test de Hamilton y el de Beck) como la medicación, pero más rápido y sin efectos secundarios.





Al margen de las disputas por cercar áreas de conocimiento y esta infantil rabieta de… “vosotros no fuisteis los primeros”. Lo importante es que ahora más gente con problemas va a ser tratada de forma más eficaz.





Estos mandamientos se resumen en uno:


SI QUIERES CAMBIAR ¡¡¡ACTÚA!!!

2 comentarios:

maría maza dijo...

hola antonio
estuve en tratamiento psicológico y psiquiátrico por ansiedad. tengo la gran felicidad de haber dejado las pastillas por mí misma, y el orgullo de haber hecho una terapia conductual que me ayudó a desarrollar estrategias para enfrentarme a las situaciones difíciles. no demonizo la medicación, pero procuro entenderla como una muleta temporal que hay que aventar bien lejos para seguir caminando por mi misma (las pastillas no son las que se presentan a los exámenes, ni las que se ponen a dibujar, ni nada de nada). gracias por este blog

Antonio Olives dijo...

Probablemente yo sí que doy la sensación de demonizar la mediación. No se trata esactamente de eso, sólo que me molesta enormemente el enorme reduccionismo que se aplica desde algunos sectores a una gran cantidad de problemas. Sólo quiero llamar la atención de que NO TODO ES ORGÁNICO, o al menos no todo es SÓLO ORGÁNICO, las personas somos mas que un conjunto de neuronas, nos relacionamos con otra gente, leemos libros, nos dejamos influir o no por determinados programas de televisión... amamos (no sólo con las fenomonas, algunos también amamos con el corazón). Me cabrea enormemente que me digan que la música que me gusta depende de mi genética, que amo a mi mujer por no se qué de las fenomonas o de al dopamina. Cierto, me cabrea este simplismo, creo en un ser humano más complejo que ese (aparte que en cuanto a la medicación neuroléptica,me molesta que no nos lo cuenten todo).

Mi más sincera enhorabuena por tu recuperación, seguro que no necesitarás nunca más muletas para tus exámenes ni para dibujar (quizá una torcedura de tobillo). Tengo verdadera curiosidad por veer alguno de tus dibujos.