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25/9/09

DE PERAS Y MANZANAS


“Si se suman dos manzanas, pues da dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera nunca puede dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos” (Ana Botella).

Sin duda una de las grandes contribuciones al pensamiento contemporáneo. Tras haber buscado sin éxito mi inspiración vital entre las palabras de Bucay o Coelho. Finalmente me he refugiado en Ana, en ella y en Giosue Cozzarelli -“Confucio es un señor muy antiguo chino-japonés que inventó la confusión”-.

De Ana me impresionan su claridad y concisión. Una gran sabiduría encierran estas palabras, en las que concluye que la información está en (es) la diferencia. Parece que a un conocido antropólogo británico se le ocurrió alguna cosa parecida, pero nunca la pudo desarrollar con tanta brillantez.

Y como pasa con otros grandes pensadores, la influencia de las ideas de Ana alcanza a todos los ámbitos del saber, desde la física (alteraciones de continuo espaciotemporal en la elaboración de la macedonia) hasta, y como no, en la psiquiatría.

Influido por la Botella, el Dr. William W. Hale III ha trabajado en una investigación durante cinco años (ahí es nada) a partir de la cual ha concluido que, de la misma manera que las peras no son manzanas, en los adolescentes la depresión y la ansiedad son dos cosas distintas. La cosa es que parece que los señores listos que se reúnen para ponerles nombres a estas cosas, estaban pensando que normalmente los adolescentes deprimidos están muy ansiosos y viceversa, de manera que se planteó la posibilidad de que en el DSM V se recogieran ambos trastornos bajo un mismo epígrafe. La aportación del Dr. Hale III (a mí me gustó más la primera) viene a desfacer tal entuerto llamándole al pan, pan y al vino, vino, que siempre dos es mejor que uno, y donde va a parar … poder disfrutar de dos trastornos…
Me pregunto yo si será muy relevante la discusión. Aunque cuando un miembro de la saga de los Hale se pasa cinco años trabajando en el tema, supongo que lo será. Dicen algunos que hay algunos conflictos de interés en la creación del DSM V, pues no se yo…
No nos pongamos paranoicos que acabamos disparando al pianista. Esperemos que salga el libraco que así ya tendremos a qué echarle la culpa. Ya se sabe “En la catátrofe del Prestige, sólo hay un culpable: el barco” (Ana Botella) … no deja de impresionarme.

6/4/09

... LO QUE TU TIENES, SE LLAMA OBSESIÓN


¿¡¡Empezando con un reggaeton!!? … (esto tengo que mirármelo)


Resulta que una persona humana le comenta a un terapeuta que: últimamente no es capaz de sacarse una idea de la cabeza, que cuanto más intenta evitar pensar en eso, más persistente e intrusivo se hace el pensamiento. Que esta situación le provoca tal ansiedad que difícilmente puede conciliar el sueño, ha perdido completamente el apetito y comienza a afectarle en su trabajo. Que esa ansiedad le lleva a marcar constantemente una secuencia concreta de números en su teléfono móvil, él lo intenta evitar, pero cuanto más lo evita más intenso se hace el deseo y con él, la ansiedad. Que esa ansiedad sólo se ve momentáneamente aliviada cuando marca ese número, y que luego vuelve a hacerse más fuerte obligándole a marcar de nuevo, de manera que es capaz de hacer 20 o 30 llamadas telefónicas al día, siempre al mismo número.


El terapeuta pone cara de preocupación, recuerda su librodeponerlenombresalosproblemasdelagente, apoya el codo encima de la mesa y le dice a la persona humana mirando por encima de las gafas: - Usted padece un claro caso de TOC - ¿Cuálo? – Un TOC, un trastorno obsesivo compulsivo. Pero resulta que si esta misma persona humana, en vez de contárselo a un terapeuta, se lo comenta a su ilustre pareja de mus, que nuca ha oído hablar del librodeponerlenombresalosproblemasdelagente, éste pondrá la misma cara de gravedad que el terapeuta y le contestará: -veamos; que no te la sacas de la cabeza, has dejado de comer y de dormir… lo del gusanillo …¡¡¡treinta llamadas!!!... Uhmmm, lo tuyo es un caso claro de Enchochamientus Mayusculus; ¿cómo se llama ella?


Pues eso, que el Dr. Hagop Akiskal andaba dándole vueltas a la idea de que, lo que en psicopatología se entiende por trastorno obsesivo compulsivo y esta primera fase de apasionamiento en las relaciones de pareja, son bastante parecidos. Lo que le llevó a realizar un experimentillo en el comparó a 20 sujetos control, con 20 sujetos con un diagnóstico de TOC sin medicar y 20 sujetos que se habían enamorado en los últimos 6 meses (no quiero ni imaginarme cual fue el procedimiento para seleccionar la muestra). Y con este impecable diseño experimental, pudo comprobar que los sujetos en período de atontamiento erótico y aquellos con diagnóstico, tenían unas características en lo referente a la neurotransmisión muy similares. No se extrañarán ustedes de que el citado experimento fue merecedor de un premio Ig Nobel de química.


Esta investigación puede proporcionar pistas interesantes a las mentes curiosas ¿el amor es una enfermedad que se cura con paroxetina?... no, no me refiero a eso. Creo que más que las similitudes, lo que nos puede ser de utilidad son las diferencias:


El amor pasional no es considerado una enfermedad, no aparece en ningún librodeponerlenombresalosproblemasdelagente, está bien visto por la sociedad y sobre todo ¡¡¡se cura siempre!!! Sin necesidad de medicación, no existen excepciones, en raras ocasiones la pasión antes descrita dura más de un año, luego vienen otras cosas (compromiso, complicidad… y largos etcéteras, pero sin efectos secundarios). Sin embargo el TOC es considerado como una enfermedad, que sí aparece en los manuales diagnósticos y que, según los expertos en el tema: “su recuperación requiere un abordaje interdisciplinar y prolongado, de psicoterapia y farmacoterapia, un proceso duro y prolongado”, a pesar de eso en muchas ocasiones tiende a cronificarse (y si no se cronifica solo, ya lo cronificamos nosotros).


Aprendamos por tanto del amor (florecillas, estrellitas y música de arpa). ¿Cómo se cura la pasión? Se cura más rápidamente cuanto mayor sea la dosis del “objeto” de deseo, de hecho, esta pasión sólo puede prolongarse más allá de lo adecuado cuando no es correspondido. Esta lógica concuerda con los partidarios de la “prescripción del síntoma” para el tratamiento las obsesiones y las compulsiones (véase Nardone, en la línea de lo que ya hiciera el MRI).

Nada más… sólo una reflexión.

3/12/08

FACTORES DE RIESGO

Si quieres publicar un estudio, sólo te hace falta tener un montón de gente que se deje medir cosas… tarde o temprano encontrarás relaciones (a veces de lo más peregrinas) entre factores de lo más dispares. En el caso de que decidas medir parámetros objetivos fácilmente observables, seguramente encontrarás dificultades. Por eso, recomiendo encarecidamente recurrir a variables psicológicas, especialmente si se trata de diagnósticos o categorías, ya que éstas son más flexibles y se adaptan fácilmente a nuestras necesidades. De ahí que difícilmente encontraremos en la literatura científica estudios con títulos como “Las personas rubias tienen mayor concentración de ácido úrico en sangre” o “Los hombres con pelo en la espalda tienen mayor tendencia a desarrollar diabetes”. Sin embargo, es muy habitual encontrarse con estudios del tipo “los niños bajitos tienen menos autoestima”, o como el reciente estudio publicado por la Clínica Mayo en la revista Pediatrics en el que se relaciona el estrabismo con la enfermedad mental.


Los investigadores encontraron mayor incidencia de enfermedad mental en jóvenes que habían padecido estrabismo cuando eran niños, que en un grupo control en el que esta circunstancia no se daba. Curiosamente, en esta investigación no se encontraron diferencias entre los niños con “esotropía” (ojos-pa-dentro) y los niños del grupo control, sin embargo sí que encontraron diferencias importantes en el caso de niños con “exotropía” (ojos-pa-fuera) y especialmente en los casos en que la exotropía es intermitente (ojos-pa-fuera-ahora-si-ahora-no-ahora-si-ahora-no).

La conclusión de los investigadores es (obviamente) que los niños con estrabismo tienen más posibilidades de DESARROLLAR una enfermedad mental en la adultez, cuando lo que realmente demuestra el estudio es que los niños con estrabismo tienen más posibilidades de SER DIAGNOSTICADOS de alguna enfermedad mental. Dependiendo del valor que le demos al diagnóstico y de nuestra consideración acerca de cómo se originan, podemos establecer distintas hipótesis.

a) Existe algún factor orgánico que influye de la misma manera en la alineación de los ojos y en la salud mental (pos bueno, pos vale)

b) Esta condición física (y estética) de los niños les hace (por ejemplo) constantes objetos de burla, lo que determina su desarrollo emocional. (como ser bajito, gordito, llevar gafas, ortodoncia, tener los pies planos, etc, etc, etc, sin embargo en estos casos parece que, de momento, este fenómeno no se da, hasta que se les ocurra investigarlo).

c) Personas que "miran raro" que se encuentran vayan a ver a un especialista, es muy probable que salgan con un bonito diagnóstico de su despacho

d) Los investigadores se aburrían.


Evidentemente debemos descartar la opción C, porque la experiencia y la historia nos han demostrado que en general, los especialistas no se equivocan en el diagnóstico y no se dejan engañar por factores externos. Además actualmente se usan complejos e infalibles instrumentos de diagnóstico comooooo……eeeeeehhhh……., esteeeeee……¡Ah, sí! el objetivísimo criterio clínico y la experiencia (que son unos aparatos sofisticados que lo flipas) y últimamente se desarrollan también unos test de alta tecnología en los que, por ejemplo, si uno dice que tiene un humor deprimido, tristeza (melancolía), desesperanza, desamparo e inutilidad (primer ítem del Hamilton)…es muy probable que esté deprimido (si yo…. últimamente ya lo estaba sospechando).

Si los chavales con estrabismo tienen más posibilidades de ser diagnosticados de algún trastorno mental que la población general, estos chavales lo tienen mu negro ya que, según otro reciente estudio, la mitad de los adultos jóvenes tienen algún trastorno mental, así que ya sabes: si tienes entre 19 y 25 años, estás con un colega de tu edad y no le notas nada raro… vete planteándote que eres tú el que no anda muy bien de lo suyo, así que a visitar a un especialista (es que hay que llenar las salas de espera de alguna manera), en el caso de que tengas estrabismo, ya ni te lo plantees: al psiquiatra de cabeza.

¿Es realmente trascendente esta supuesta relación estrabismo-salud mental? Sin duda!!! responden los investigadores, el conocer este factor de riesgo nos permitirá adoptar las medidas preventivas necesarias. “Medidas Preventivas” en estos casos suele significar que podremos tener a los padres a los profesores y al pediatra del niño muy atentos (mirando fijamente, con los ojos entrecerrados y el ceño fruncido) y así podremos interpretar cualquier comportamiento como un síntoma.

-Sr Director, Manolito ha suspendido ocho

-Este colegio está lleno de gamberros ¿Qué Manolito?

- Manolito…el bizco

- Pobre chaval, es la depresión.

20/11/08

UNAS REFLEXIONES (en el Día Universal del Niño)

Pues la cosa es que estoy en un lío… yo, que voy de progre por la vida y llega un hijo de la Gran Bretaña (del mismo Middlesbrough, no se vallan a pensar) y le pone a uno a pensar. Aclarándonos: a algunos, nos da por pensar que las leyes deberían ser conjunto de normas que ordenaran y facilitaran convivencia, y no una serie de normas que tengan por objeto regular la moral de cada persona. De forma que: sabe usted que no debe matar a nadie, no por que haya que ser bueno (que hay que serlo, y lavarse las manos antes de comer) si no porque que te maten suele resultar bastante desagradable. De la misma manera sabe que no debe usted robar, no porque sea pecado (que lo es, y arderás en el infierno) si no porque es probable que las cosas que usted le sustraiga al fulano en cuestión, seguro que él preferiría conservarlas consigo. Vamos que la ley no debería pretender regular las morales ajenas en tanto que inevitablemente nos encontraremos con que el legislador intentaría imponer sus propios criterios morales a los demás. Un ejemplo fácil lo constituyen aquellos casos en los que el poder, en su afán por librarnos de la profundidad del averno se mete en nuestra cama, en estos casos, algunos solemos escandalizarnos cuando en algunos países se prohíben, por ejemplo, las relaciones homosexuales o determinadas prácticas sexuales.


De manera que, en el orden legal, como en el orden moral o incluso en lo relativo a la salud mental, algunos pensamos que los límites son los que impone el propio criterio y evidentemente el de nuestro/s partenaire/s, con la excepción (de nuevo evidente) de los casos en el que el pretendido compañero es un niño (en la medida en que a estos tendrán un criterio menos formado y una posición de inferioridad). Es decir, que mientras usted no moleste a nadie, se puede hacer sus cositas como mejor le parezca; ¿que le gusta andar por casa con las pinzas de tender la ropa enganchadas en los pezones? Pues por mi parte, nada que objetar, lo más que podemos pedir es que elija unos colores que le combinen con los ojos.

El asunto es que yo estaba convencido de todo esto cuando me encuentro con una noticia en el Gazzete Live que me hizo replantearme algunas cosas y me sitúa en el limbo de la indecisión. A un tal Robul Hoque, lo cazaron en Reino Unido con el disco duro de su PC cargadito de imágenes de pornografía infantil, la peculiaridad del caso en tales imágenes no aparece ningún niño, al menos ningún niño real, todas las imágenes eran generadas por ordenador. El caso es que el Sr. Hoque no ha contactado con ningún niño, no ha realizado ninguna foto, ni siquiera ha generado las imágenes y tampoco las ha distribuido. Vamos, que la única razón para condenarlo sería su propia degeneración moral (y aquí es donde ando yo peleándome conmigo mismo… que alguien me ayude). ¿Debe ser este hombre condenado? Mi primera respuesta es que sin duda (luego comienzo a dudar). Un argumento aplicable es el que planteó el jurado, es que semejante individuo tarde o temprano pasará del dibujo a la carne ¿debería condenarse a alguien por un delito que podría cometer en un futuro? El caso es que la respuesta del jurado a estas preguntas es algo así como “Sí, pero poco” de manera que el Mister fue condenado a 18 meses de trabajo comunitario, a supervisión y a iniciar un programa terapéutico para agresores sexuales a través de Internet, además será incluido durante 5 años en el registro de agresores sexuales.

Otro planteamiento es que quizá este hombre sea un pobre enfermo mental (es una cualidad de los diagnósticos en psicología…que pueden redimir la culpa) ¿existe entonces, una enfermedad mental de carácter moral? En ese caso ¿Cuál es el criterio moral? ¿Quién lo propone?. Si la respuesta fuera afirmativa atenderíamos a los floridos argumentos de los Polainos y Rojas, sanadores de desviados e invertidos. Por otra parte el manual yanki de ponerle nombres chulos a las cosas, el DSM IV, establece como criterio para un diagnóstico de pedofilia, que las fantasías, impulsos sexuales o los comportamientos deben provocar malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo. Entendemos que los remordimientos, la lucha contra el impulso puede provocar un malestar “clínicamente” significativo (nos encontraríamos ante una persona que percibe estos impulsos como un problema, por lo tanto, susceptible de ser ayudado), pero también entendemos que una condena en prisión, provoca habitualmente deterioro social, laboral y en otras áreas de actividad. Es decir, según los criterios del DSM-IV solamente sería un solemne capullo aquel que tiene fantasías, impulsos sexuales y comportamientos hacia/con niños, no se arrepiente y no lo cazan, en el momento en el que el capullo en cuestión es arrestado y condenado se convierte automáticamente en un pobre enfermo mental. ¿Alguien lo entiende?

Sabemos que hay personas que intentan controlar pensamientos o impulsos de este tipo y esto les provoca un tremendo sufrimiento (esto sí es un problema). Pero en medio del fuego cruzado entre los determinismos (social o genético), tendemos a responsabilizar a la sociedad o a la herencia de la conducta de las personas, restándole poder al libre albedrío y quitando a la gente la inestimable oportunidad de ser buenas o malas personas. En definitiva; que hay personas “enfermas”, sin duda… pero también hay algún que otro cabrón.


La noticia aparece en Gazzette Live

16/6/08

PARASKAVEDEKATRIAFOBIA

Pues no, no es un pivot del Olimpiakos, es que la semana pasada terminó un viernes 13 y resulta que la fobia a este día se llama así. No se si el temible Jason Vorhees tiene que ver algo con la génesis de este problema (seguro que no, será algo genético relacionado con la transmisión dopaminérgica). Lo cachondo es que he encontrado por la red un tratamiento especializado en este problema, un tratamiento testado (cientifiquísimamente)y con una efectividad próxima al 100%?? “Paraskavedekatriafobia (reza la publicidad) imagínate como podría ser tu vida sin ella”… el tratamiento está “garantizado de por vida”. Ni que decir tiene, que se trata de un tratamiento de bricolaje mental del tipo psico-IKEA, es decir …te mandamos el manual, unos cedeses y unos deuvedeses te tangamos 200$ y con un susto ya se te quita el otro.

Es cierto que algunas personas sufren miedos desproporcionados y que estos miedos pueden afectar de una forma importante a su vida diaria además de provocar un serio sufrimiento… pero a lo mejor nos pasamos un pelín con el tema de la clasificación. Las “fobias específicas” se definen como miedos irracionales y desproporcionados a determinadas situaciones y las personas pueden desarrollar fobias a cualquier objeto o situación, por lo que siempre habrá listos estiraos que, armados con un diccionario de latín y otro de griego se lancen a ponerle nombres a cada fobia que pueda sufrir un ser humano… pues vale… cualquier cosa para que el común de los mortales no se entere de la misa la media. Aunque hay que reconocer que la cuestión tiene un punto de sofisticación, queda mucho mejor decir en una reunión social que padeces paraskavedekatriafobia, que decir que tienes el colon irritable (donde va a parar).

- Hola… soy Ataulfo y soy paraskavedekatriafóbico…

- Bien, Ataulfo!!!

- Ánimo, valiente!!

- Estamos contigo Ataulfo!!, bienvenido a triscaidecafóbicos anónimos.

(mucho más sofisticado, sin ninguna duda)

Respetemos y apoyemos a aquellos a los que el miedo les impide acercarse un poquito más a la felicidad. Pero… ya está bien de tomar el pelo (aunque, esto es únicamente una opinión, si te molesta mucho puede ser que sufras allodoxafobia).

17/12/07

SE ARMÓ LA GORDA


Se armó la gorda, parece que Marino Pérez y Héctor González Pardo con su libro “La invención de los trastornos mentales” han metido el dedo en la llaga… y le echaron sal.

Básicamente denuncian que la invención y propagación de “enfermedades mentales” tiene bastante que ver con los intereses de la industria farmacéutica. La polémica está servida, un gustazo para los que nos gustan los platos calentitos.

Este libro supone una crítica a la patologización de problemas de la vida, y su consecuente sobremedicación. No niegan la existencia del trastorno mental, lo que niegan es que se trate de una enfermedad como las demás. Lo que conocemos como enfermedad mental, no son tales sino síndromes, es decir conjuntos de síntomas sin una entidad propia, esta entidad finalmente se asigna por consenso. Es decir se reúnen un montón de sesudos especialistas y deciden que si un señor tiene el ánimo deprimido, no se concentra, no come, está cansado y duerme mal, padece una depresión mayor. Si están de acuerdo tenemos una nueva enfermedad. Lo curioso del proceso es que las enfermedades también se “desinventan”; cuenta O´Hanlon como la APA curó de un plumazo a millones de homosexuales cuando decidió que ya no padecían trastornos de la identidad sexual.

Como siempre a este país hasta las polémicas llegan tarde, esta cuestión se lleva planteando años en el resto del mundo con publicaciones que también han hecho pupa. En los USA, recientemente Robert Whitaker denunció en “Mad in America” la sobremedicación a la que se somete en su país a las personas con diagnóstico de esquizofrenia analizando entre otros, un estudio realizado por la OMS en 1992 que concluye que “vivir en un país desarrollado es un fuerte predictor de que una persona diagnosticada de esquizofrenia nunca se vaya a recuperar”. En Europa Philippe Pignarre también puso la carne en el asador con “El gran secreto de la industria farmacéutica”, donde desde la experiencia que le ha dado trabajar durante 17 años como directivo en esta industria, se permite descubrir sus secretos más inconfesables. También menciona la invención de nuevas enfermedades como una de las estrategias utilizadas por la industria para superar la crisis en la que se encuentra. Evidentemente el campo de la salud en la que se hace más factible “inventar” enfermedades es el de la salud mental. Pero Pignarre va más allá, denuncia que hay otros ámbitos en los que una industria con amplio poder puede “meter la mano”; incrementar o disminuir en 10 mm/dl la concentración de colesterol recomendada para iniciar un tratamiento farmacológico, quizá no tenga gran repercusión sobre la salud de los enfermos, pero la repercusión para la industria farmacéutica se mide en millones de dólares.

Y como a nadie le gusta que le metan el dedo en el ojo, pues el Doctor Marcos Huerta, en representación de la Sociedad Asturiana de Psiquiatría, va … y se enfada. Dice: “hablar de la invención de las enfermedades mentales en un país donde hay más de 400.000 personas que sufren esquizofrenia no sólo es frívolo, es inmoral” (creo que apelar a las emociones para ganarse el apoyo popular es la definición de demagogia, la RAE lo limita a una práctica política, por que si no fuera así, yo diría que esto es demagogia). Los autores no niegan la realidad que sufren las personas diagnosticadas de esquizofrenia, pero sí niegan que se trate de una “enfermedad más cualquiera” con una entidad concreta como pueda ser la diabetes o el Alzheimer.

El señor Huerta continúa con un argumento incontestable, y es que ¡cuidado! El libro coincide en sus argumentos con la iglesia de la Cienciología (argumento sólido e inapelable donde los haya). Y luego lo convierte en una cuestión de bandos, nosotros contra vosotros y habla de la “psicologización absurda de lo cotidiano, de suerte que, por ejemplo en la desgracia, en vez de sufrir el dolor íntimo de la pérdida, podemos vernos asaltados por un comando de psicólogos para curarnos de la pena y apoyarnos en la zozobra”, la verdad es que yo tampoco entiendo mucho cual es exactamente el papel de los compañeros en las catástrofes, pero lo cierto es que lo que él llama “sufrir el dolor íntimo de la pérdida” en muchas ocasiones se hace “colocado de trankimachiño“ …que siempre hay una mano amiga que lo lleva en el bolsillo.

Por otra parte denuncia una “presión social formidable para que se den carta de naturaleza a patologías de más que dudoso rigor” como “el mobbing, el síndrome de alienación parental, o las nuevas adicciones” se ve que (devolviendo la demagogia), su jefe no le putea lo suficiente como para volverlo loco, su mujer no pone a sus hijos en su contra ni se pasa ocho horas diarias visitando páginas cochinas, como miles de personas en España que sufren realmente por estas situaciones. La presión social sobre estos problemas tiene que ver con que es necesario un reconocimiento en cuanto a realidad social, no para que sean reconocidas como enfermedades (seguro que el hecho de que aparecieran en el DSM-V ayudaría a estos colectivos delante de un juez), pero creo que está claro que tanto el mobbing como el síndrome de alienación parental, tienen mejor solución en los juzgados que en una consulta de salud mental.

De cualquier manera, entiendo que este es un debate que ya se hacía necesario, y estos dos psicólogos de la Universidad de Oviedo han tenido el valor de iniciar la contienda, es seguro que les van a dar hasta en el carné de identidad, supongo que estarán preparados.

17/7/07

El SÍNDROME DE "ERAMOS POCOS Y PARIÓ LA ABUELA"

SI los propios profesionales de la salud mental, nos perdemos entre el inmenso catálogo de patologías, cada poco tiempo surge alguna nueva. Quizá alguna persona que ha leído las propuestas de Bill O'Hanlon y Paul Lambakis para el DSM-V que aparecen el Rincón y obviando su carácter sarcástico, habrá pensado que es una gran exageración con únicamente objeto humorístico.






Pues bien ya ha sido declarado el próximo "Síndrome psiquiátrico del mes (o enfermedad de la tele matutina). Se trata de El síndrome de la ratita presumida. Se trata, por lo visto, de un “problema de personalidad” que lleva a la ratita presumida (que ha de ser mujer u hombre homosexual, según la autora), a elegir de entre todos sus pretendientes estupendos, precisamente al gato. En este síndrome, podrán verse reflejadas algunas mujeres a las que “les ponen los malotes” (parece que es un exótica enfermedad).





Afortunadamente y gracias a la inventiva de muchos compañeros, mucho/as que consideran que la vida no funciona todo lo bien que desearían, podrán acceder a un variado catálogo y tranquilizarse al descubrir que todo es culpa de un recientemente descubierto trastorno de personalidad, que además está de moda, y sobre todo, tiene un nombre que “farda mucho”.





Frente a determinadas clasificaciones que vienen a ponerle nombre a fenómenos de repercusión social, aparecen un abanico de extraños inventos, que darán una respuesta patologizadora a aquellas personas que estén buscando una explicación válida a sus problemas.





El verdadero problema, será decidir cuál es el que mejor se adecúa a mis circunstancias: Quizá el Síndrome de Peter Pan, para todos aquellos adultos que se niegan a crecer, pero resulta que sesudos investigadores llaman la atención sobre el hecho de que, acompañando a una persona que padece el Síndrome de Peter Pan normalmente hay una persona que padece el Síndrome de Wendy, persona en exceso responsable que dará cobertura al Peter Pan de turno cuidándolo y sacándole las castañas del fuego.





Está también el Síndrome de la Abuela Esclava, víctima de la incorporación de la mujer al mundo laboral y obligada a cuidar de los nietos como si fuera su madre. El Síndrome de Bobary, para aquellos (sobre todo aquellas) que buscan el amor romántico ideal (¡qué degeneradas!), y en su busca cambian constantemente de pareja con una permanente insatisfacción.





Uno que me pido para las mañanas es el Síndrome de Hombre Irritable, que tiene dos síntomas característicos 1.- Ser hombre y 2.- Estar irritable.





Entre los síndromes típicamente femeninos (como el de la ratita presumida, el de Wendy o la abuela esclava) está el Síndrome de Eva, que sabiéndose surgida de una costilla de Adán se siente inferior y con baja autoestima.





Pero si estáis buscando algo más castizo o cañí, los que se llevan la palma son el “Síndrome de Manolo” y el “Síndrome de Mari Pili”. Manolo por lo visto es un hombre despótico e irrespetuoso que se siente superior y Maripili es una mujer que temiendo no ser querida se empeña en agradar a todo el mundo lo que le lleva a ser muy sumisa (desconozco si la elección de los nombres fue arbitraria o hay alguna prueba científica de que los Manolos son peores que los Pepes, y las Maripilis más sumisas que las Marujas).





De modo que, en el empeño de hacerme un hueco en la historia de la psicología, me pienso ver las últimas pelis Disney, leerme los cuentos de Hans Christian Andersen o de los Hermanos Grimm, y saldré a la calle a descubrir el Síndrome del Rey León, el Síndrome del Soldadito de Plomo y el de Blancanieves (si es que todavía no existen).





De cualquier manera, si no te has decidido por ninguna de las patologías de la oferta, espérate a septiembre, tendrás asegurado el Síndrome Postvacacional (de ese sólo te libras si no coges vacaciones, ¿te apuntas? Así podrás disfrutar de un completo Síndrome del Quemado).