26/10/09

VIRTUS DORMITIVA


El corrosivo y activísimo bloguero americano Philip Dawdy, llama la atención en su Furious Seasons sobre una noticia aparecida en un diario electrónico de Hutchinson (Kansas). La noticia nos relata una bonita historia con final feliz, sobre un juicio a un señor presidiario acusado por caneamientos varios, cachetes, jumos y algún que otro meco a funcionarios de prisión e internos. Parece que el angelito tenía un currículum envidiable como técnico especialista en gestión de lo ajeno, con el agravante de mala leche y sitemuevestemeto. Un insensible jurado no tuvo en cuenta los méritos de este profesional de lo suyo, y el esfuerzo invertido en hacerse un nombre en la profesión y declaró inocente a este señor de los cargos. La defensa no se basó en la negación de los hechos ni en la falta de pruebas, se basó en el hecho de que el pobre hombre estaba a tratamiento con Prozac (vaya por Dios) y aunque antes ya había cometido actos similares, ahora tenía una buena disculpa... no era yo, el Prozac actuaba por mí (cual posesión diabólica). El caso es que al jurado le coló. Y es aquí donde la perversión en la atribución de causas y efectos, a mí me tiene descolocado.


Por una parte podemos plantearnos que el comportamiento violento del fulano se debía a la acción de la substancia química en cuestión, en este sentido me confieso algo escéptico, aunque Alisson Bass nos cuenta aquí algunas cosas sobre la posible relación entre los antidepresivos y comportamiento violento, aportando ejemplos varios, de señores de bien, de traje y corbata que convierten su domicilio familiar en una casquería (me suena algo sensacionalista, pero es para ponerse alerta). En caso de aceptar esta premisa, no sería mala idea evitar recetárselo a residentes que pasan sus días en el caldero por muy depres que se encuentren, por aquello de que a veces en las cárceles hay gente con algo de genio.

El segundo planteamiento es el que más me preocupa, y es que; el hecho de tomar un antidepresivo se constituya en una prueba de la existencia de enfermedad mental. En numerosas ocasiones podemos ver en la prensa tras el relato de alguna barbaridad aquello de -fuentes cercanas a la familia (una tía cotilla) afirman que el presunto asesino (presunto, a persar de todo) estaba a tratamiento psiquiátrico. Siendo esta la confirmación sin lugar a dudas de que al señor le flojeaba alguna tuerca. Este giro lingüístico es el que a mí me mete miedo, en el que el tratamiento es el que confima la enfermedad, no indica una dirección a la salud sino el propio estatus de enfermo. Será por tanto, un enfermo psiquiátrico aquella persona que siga un tratamiento psiquiátrico, siendo finalmente el tratamieto el principio dormitivo que explica el propio concepto de enfermedad mental... como aquél que explicó el galeno de la obra de Molière como causa y razón de que el opio haga dormir a las personas (que éste posee un principio dormitivo).

Advertencia: esta entrada puede provocar somnolencia, esos efectos no se deben (de ninguna manera) a que sea un coñazo infumable, si no a que provablemente posea algún principio dormitivo.


Pos eso, no le den mas vueltas; es que me aburría.

6 comentarios:

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Hombre Antonio, en relación con esta entrada tengo yo una interesante (creo) anecdota que contar.
Entre algunas de las cosas que he hecho en esta profesion está también la de perito. Y en una de estas estaba yo delante de un juez, al que le explicaba que entre los efectos de mezclar alcohol, tranquilizantes varios, y antidepresivos, podían estar las reacciones violentas y los estados confusionales que presentaba el acusado. Reproduzco a continuación parte del dialogo:
Juez: "Oiga, el hecho de tomar este tipo de medicación, hace que las personas se vuelvan idiotas, o tontas?".
Yo: "bueno, desde luego no mejoran precisamente el rendimiento intelectual, pero no, no se vuelven tontos"
Juez:"entonces, ¿sabe que no tiene que mezclar esas pastillas con el alcohol?".
Yo: "¿me está usted preguntando, por si es responsable de mezclar las pastillas con el alcohol?"
Juez: "Efectivamente....".
Yo:"Si...".
Un juez de puta madre, la verdad...
En este caso lo mismo, ¿el tipo desmandado y se sigue tomando las pastillitas?, con la cantidad de incumplimiento terapeutico que hay, y viene este a cumplir a rajatabla...
Al margen, de por supuesto su historia: sin pastillas ya le gustaba lo del zurrar.
Lo de las propiedades dormitivas hacía años que no se lo escuchaba a nadie. Que vivan las tautologías científicas.....
Un saludo.

Anónimo dijo...

hola!

soy una alumna de segundo de bachillerato que estoy haciendo un trabajo de investigación sobre tres terapias diferentes (EMDR, conductual y Terapia breve estratégica). Estoy haciendo una comparación entre ellas y me preguntaba si me podrías ayudar...

Muchas gracias!

Anónimo dijo...

hola!

soy una alumna de segundo de bachillerato que estoy haciendo un trabajo de investigación sobre tres terapias diferentes (EMDR, conductual y Terapia breve estratégica). Estoy haciendo una comparación entre ellas y me preguntaba si me podrías ayudar...

Muchas gracias!

Antonio Olives dijo...

Hola Anónima; Joder que nivelazo para segundo de bachillerato. Ponte en contacto conmigo y vemos lo que se puede hacer. Ánimo

Un saludo

Anónimo dijo...

Hola!
Vuelvo a ser la alumna de segundo de bachillerato. No hay tanto nivel, no creas! Para el trabajo tengo que hacer algunas entrevistas y me preguntaba si te importaria contestar a mis preguntas.
Muchas gracias!

Antonio Olives dijo...

Vale, ponte en contacto conmigo por teléfono o directamente al correo electrónico.