17/10/07

¡ A JUGAR!


Últimamente me he sentido atraído por la Teoría de los juegos, la verdad es que tengo que reconocer mis limitaciones intelectuales cuando se entran en conceptos complejos, pero la teoría ha tenido importantes repercusiones en biología, economía, física, computación, relaciones internacionales y desde luego cualquier profesional que quiera tener en cuenta para la resolución de problemas, el contexto relacional, deberá prestar atención a algunos conceptos de esta teoría.

Un problema ampliamente estudiado desde la Teoría de los juegos es el conocido “Dilema del Prisionero” popularizado por Albert W. Tucker, es un modelo para múltiples situaciones que se dan con cierta frecuencia en la vida.

Dos delincuentes son detenidos sospechosos del atraco a un banco. La pena por este delito es de 10 años de cárcel. Estos delincuentes son encerrados en celdas de aislamiento en las que ninguno de los dos puede comunicarse con su compañero. La policía está convencida de la participación de ambos en el atraco, pero no tiene ninguna prueba que lo demuestre, pudiéndolos acusar únicamente de posesión ilícita de armas, delito que tiene una pena de 2 años de prisión. Ante esta situación, la policía propone a ambos prisioneros el siguiente trato, si acusan a su compañero de la comisión del delito su pena sería reducida a la mitad. De manera que a cada “jugador” solo podría adoptar dos posiciones una de “lealtad” y no acusar a su compañero y otra de “traición”.

Los resultados (representados por el número de años de pena) de las distintas posiciones podrían representarse en una matriz


Lealtad

Traición

Lealtad

2 - 2

10 - 1

Traición

1 - 10

5 - 5

Desde una posición “desde fuera” del conflicto se ve claramente que la situación más ventajosa para la pareja será la de mutua lealtad, de modo que ambos tendrían que cuplir la pena por posesión de armas sin reducción de condena de 2 años. En el caso de que ambos traicionaran tendrían que cumplir la condena correspondiente al atraco reducida por su colaboración con la policía.

La cosa cambia si nos colocamos en la posición de uno de los jugadores. Si me mantengo leal a mi compañero, tengo asegurada una condena de 2 años, pero en el caso de que mi compañero me traicione su condena será sólo de 1 año mientras que yo me pasaré con cara de gilipollas 10 años preguntándome porqué habré confiado en ese ¡¡¡*?#¬&!!!.

Mientras que en el caso de traicionar, me aseguraré de que la máxima condena que cumpla será de 5 años (compensados por una correcta respuesta a la traición de mi compañero), o en el mejor de los casos únicamente cumpliré un año, sustituyendo la cara de gilipollas por el remordimiento de conciencia (en caso de que la tenga).

¿Podríais plantear vuestra jugada? Me pido ser “El Gato”

“La vida es un juego cuya primera regla es; esto no es un juego, esto es algo muy serio” Alan Watts

¿Una partidita?

4 comentarios:

APÁTRIDA dijo...

O xogo, soio é unha falsa porta de emerxencia, para quen non confia en se mesmo. Máis tamén para o que abandoa a cultura do esforzo, da preparación é porque non dicilo, da loita.
Un saúdo

Rifo I de Zeuquirne dijo...

É unha decisión difícil, o ideal sería non traizonar ao outro porque desta forma tampouco te traizoas a ti mesmo, pero o ser humano por desgraza non sempre é íntegro de feito neste caso a integridade brila pola ausencia.
saúdos.

LuCeZiLLa dijo...

Gracias por tu comentario- Si tienes razón en la mayoría de las cosas, pero todos tenemos un día malo y...todo se ve distinto a la mañana siguiente.
Es muy difícil saber cómo actuaría en el juego. Hay una gran probabilidad de que cualquiera actuase de forma distinta contestando simplemente a tu pregunta que encontrándose en la situación.

Leonard vs Hagler dijo...

La teoria de los juegos es la búsqueda de la eficiencia en las decisiones, y el problema radica en las puntuaciones. Este juego desarma la teoria de la mano invisible de Adam Smith, en relación a que la decisión óptima no viene dada por un acto egoista,(ya que fijo que nos caen los 10 años). Todos hemos vivido este tipo de prisión cuando compartiamos piso, y había que limpiarlo, 10-10 si limpiamos los dos, y 10-1 si limpia él y yo no.