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10/6/08

ROJAS, VERDES Y AMARILLAS


Volvemos al tema, me voy a poner pesado…

Sabemos ya, (lo he tratado en otras ocasiones en este blog) de la afición que existe en algunos países de darle pirulas psicotrípicas a los niños, especialmente en los EEUU, donde se inician estas tendencias que van llegando a esta, nuestra comunidad…

Que si les damos antidepresivos a los chavalines (aunque en niños y adolescentes aumenta el riesgo de suicidio), que si el crío es un traste que no para quieto… pues le metemos estimulantes (a pesar de los tics, los rituales compulsivos, los problemas de crecimiento y muchos etcéteras), que si esto que parecía Trastorno de Déficit Atencional con Hiperactividad (un síndrome evidente y clarísimamente orgánico) pues que nos confundimos un poquito y resulta que lo que los niños americanos tienen ahora es trastorno bipolar, que mola más, porque así les podemos dar antipsicóticos… ¡¡¡para toda la vida!!!, pues eso… cuanto antes mejor.

Y uno piensa; claro… el uso de antipsicóticos con niños no estaba aprobado por la FDA, ya que, por un lado no había diagnóstico que lo justificara y por otro lado, los niños son mucho más sensibles a sus efectos secundarios (disquinesia, problemas metabólicos, diabetes, aumento de peso, entre otros)… si ahora se aprueba su uso, será porque hay un buen cuerpo de investigaciones para refrendar tal decisión, y estas investigaciones además de seguir un método impecable, un diseño perfecto etc… tuvieron que ser realizadas por investigadores INDEPENDIENTES.

A lo que íbamos, resulta que en el Boston Glove del domingo estaban muy atentos a la paliza que le había endiñado su equipo a los de Gasol y preparándose para volverles a dar zapatilla esa misma noche… pero además, en su sección de educación el diario bostoniano dedica un artículo al Dr Biederman, que entre los años 1994 y 2003 jugó un papel muy importante en el incremento espectacular en el diagnóstico del trastorno bipolar infantil e impulsó la prescripción de antipsicóticos en psiquiatría infantil.

Pues bien… el equipo de investigación del senador republicano Grassley, que es un equipo que está muy atento a las cosas de estar atento, ha descubierto que este pollo en cuestión ha ingresado entre los años 2000 y 2007, por lo menos un millón seiscientos mil piedrólares, procedentes de compañías farmacéuticas mientras que su colega de departamento en Harvard (casi na) el Dr. Spencer enganchó un quilito más.

El señor se defiende diciendo que “mi interés se centra únicamente en el avance de los tratamientos médicos bajo rigurosos y objetivos estudios” … lo de la pasta es un daño colateral, sus rigurosos y objetivos estudios son casualmente favorables a quien le paga la nómina, pero si fueran desfavorables… sin ninguna duda los publicaría ¿? (¿os imagináis a Bill Gates recomendando encarecidamente el Linux?…pos eso).

El caso es que no solo puso el cazo, sino que además, no informó a su universidad como le obliga la normativa. El NIH, con el objeto de garantizar la independencia, obliga a los investigadores a informar de ingresos superiores a 10.000 dólares anuales recibidos de las farmacéuticas (y ya sobran), y aquí al pollo se le hacía la picha un lío y no le salían los números, que para eso es de letras.

29/10/07

ANONADADO


Anonadado me hallo, oye. En primer lugar por que un impresentable en una exhibición de inteligencia, valor y pundonor, se lía a patadas con una muchacha indefensa, demostrando en este alarde hasta donde llega su COZ iente intelectual.

Dejando atrás la zoología, los burdéganos, mulos y asnos, lo triste de esta situación es que no es nueva, es una situación cada vez más cotidiana, pero esta vez lo han gravado.

En segundo lugar, estoy sorprendido, porque como siempre que se abre un debate público de estas características se dirige a los medios algún compañero de las “psi” (a falta de áreas de intervención, nos estamos reconvirtiendo en el “tertuliano total” que tanto te llena un debate sobre la eutanasia como sobre el botellón. También puede salir una colega en un programa de máxima audiencia ofreciendo datos científicos reveladores y sin parangón como “en eso de la homosexualidad hay mucho vicio”… así nos luce el pelo).

Pues el caso es que el profesional en cuestión que estuvo tratando durante años al ya citado equino, protagonista de esta historia, se planta en rueda de prensa y se pone a “largar” pasándose la ley de protección de datos de carácter personal por lo que viene siendo el arco de triunfo. Supongo que habrá tratamiento para este tipo de incontinencia verbal, porque según indica la ley las multas pueden llegar a los 600.000€, aunque no sé si la ley se aplica también a los señores directores generales.

Escena de matrimonio (creo que están de moda): El Dr. X llega al calor del hogar después de un arduo día de trabajo en el que algunas personas han depositado su confianza en él contándole sus intimidades, y ante la mesa, mientras cenan su amante esposa le pregunta Cari ¿qué tal hoy en el trabajo?...

Que siiii hombre que siiii, que también tienen derechos (a ver si nos enteramos).