1/3/12

ENTRE CENIZO Y CONSPIRANÓICO

Está de más decir que han pasado una serie de cosas últimamente que hacen que en general se respire cierto optimismo, especialmente entre algunos amigos de la red, como éste, éste o éste. Leo durante las últimas semanas aquello de que las cosas están cambiando, que parece que pudiera empezar a agonizar aquella forma de pensar las psi que tienen su foco en el espacio intersináptico y que de repente muchos se pueden empezar a dar cuenta de que alrededor de ese espacio hay más cosas, los más aguerridos y valerosos que se atrevieron a aventurarse más allá, se han llegado a encontrar (dicen) personas (humanas… eso dicen).

Este optimismo tiene que ver con que de repente, cosas de las que teníamos cierto conocimiento (especialmente en relación a la no-efectividad de los ISRS para el tratamiento de la depresión o a los vínculos de la industria farmacéutica con la psiquiatría) se han hecho más evidentes… más de dominio público. Me refiero a una serie de artículos publicados por el Infocop, así como la referencia de la OCU y otros organismos.

Bueno, el caso es que yo tengo la mosca detrás de la oreja, no soy capaz de de compartir el optimismo de mis colegas. He barajado un par de hipótesis; la primera y más evidente es que esta mañana me he saltado la pastilla y ando a vueltas con algún delirio conspiranoide… mañana se me pasa. La segunda (y esta me preocupa más ) es que probablemente mi desconfianza tenga que ver con algún deseo inconsciente (me lo voy a mirar con mi amigo Jony Benitez, que en esto del deseo y de lo inconsciente está mucho más puesto que yo) y es que creo que los fajadores tenemos un puntito masoquista (Jony… te necesito) y nos gusta que nos tiren golpes, no hay nada más molesto que un oponente que evita la confrontación. Seguro que hay otras explicaciones a esto que me pasa, así que acepto propuestas de mis colegas (algún pensamiento distorsionado o algo así… mírenme esto, por favor).

El artículo con el que parece que se abre la veda en el Infocop es un artículo titulado “Destruyendo los mitos sobre los diagnósticos y los psicofármacos en salud mental”, una referencia a a una revisión hecha por Marcia Angell en el “New York Times, Review of Books”, en la que se centra en las últimas publicaciones del periodista Robert Whitaker, el psicólogo Irving Kirsch y del psiquiatra Daniel Carlat. A este artículo le suceden toda una serie de artículos en la misma línea, por una parte revisando estas publicaciones y por otra reclamando la superioridad de la psicoterapia sobre la farmacología según para qué situaciones. Lo curioso de esta “iluminación” repentina y justo en este momento, es que no es una iluminación patria, al menos los españoles no son los únicos iluminados. Al tiempo que se publican estos artículos en una revista oficial y se hacen eco los consumidores en España, la televisión pública norteamericana CBS emitió la semana pasada en un programa de bastante relevancia “60 Minutes” un reportaje sobre el trabajo de Kirsch que ha tenido bastante repercusión.

Todo esto está bien, muy bien. Pero lo que no me acaba de cuadrar es ¿porqué en este momento? ¿por qué ahora y de modo tan coincidente? ¿es que ha habido nueva información últimamente? Parece que no. Lo cierto es que la revisión de Marcia Angell en el New York times fue publicada en junio del 2011, en el mes de Julio ya le había contestado el Dr. Krammer (ya se hiciera una referencia al debate en éste Rincón).

El metanálisis de Kirsch en el que se basa su libro fue publicado en Plos-Medicine (creo que una revista médica de suficiente relevancia, además de independiente y accesible a todo el mundo) en febrero del 2008 (hace 4 años), recuerdo que tuviera cierto eco en los medios (aunque duró poco). Su libro The Emperor’s New Drugs fue publicado en octubre del 2009. El libro de Robert Whitaker Anatomy of an Epidemic: Magic Bullets, Psychiatric Drugs, and the Astonishing Rise of Mental Illness in America  fue publicado en abril del 2010. Aunque su joya de la corona Mad in América en el que adelantaba algunas de las críticas, es del 2001 (por cierto, en este momento ando enfrascadísimo en su lectura, al margen de la crítica es un documento interesantísimo sobre la evolución en el tratamiento de la “enfermedad mental” desde el S.XVIII en los Estados Unidos. Altamente recomendable). El libro del Dr Carlat, The Trouble with Psychiatry—A Doctor’s Revelations About a Profession in Crisis se publicó en Mayo del 2010. Aunque las “revelaciones” de su libro son ya conocidas desde hace tiempo para los que seguimos su blog, que intenta apostar por una “psiquiatría honesta” desde el año 2007.

Por lo tanto, si no hay nueva información ¿qué ha pasado estos días?, sin duda que el Infocop diera el paso es importante, pero ¿por qué ahora? ¿por qué también en otros sitios del mundo? ¿por qué cuando se publicó el metanálisis en Plos-Medicine se zanjó con un artículo en El Mundo, unas declaraciones de mi psiquiatra mediático favorito en la tele (si al final, el de la nave del misterio me va a caer bien) diciendo que esto era cosa de la cienciología y con algún escrito de jefazo psiquiatra llamando a la responsabilidad de los medios para que no se hicieran eco de semejantes tonterías… con lo peligroso que es eso?

Vaya por Dios… Allison Bass, tampoco tuvo mucho cuidado con la medicación y campa por ahí, la pobre, conspiranóica perdida… o va a ser que ella también tiene deseos inconscientes …a ella también la va la marcha; es autora de Side Effects (una historia novelada en la que revela como nos colaron la paroxetina), por cierto un libro publicado también hace algún tiempo (2008), por una periodista de enorme relevancia y muy premiada por su trabajo. Pues bien, nuestra amiga Allison (la pobre) nos hace pensar que, quizá el hecho de que los ISRS reinantes (fluoxetina y paroxetina) ya no cuenten con la protección de patentes, unido a una legislación que llevará a la prescripción por principio activo, hace que se haya relajado el control de los que controlan estas cosas (en concreto, un señor vestido de negro y con gafas de sol que me mira raro bajo mi escritorio… aaay la pastilla), por aquello de que no compensa. Steven Greer (este también está para encerrar) titula su columna televisiva diciendo algo así como “¿Y me lo dices ahora?, en la que se pregunta si el repentino descubrimiento de la dudosa eficacia de las estatinas y de sus serios efectos secundarios, tendrá alguna relación con que Pfizer vaya a perder la protección de la patente de Lipitor.

Este arrebato de desconfianza patológica me hace pensar más en un “más-de-lo-mismo” que en un cambio de tiempos, quizá la atención de los farmos se centre en otros mercados, pero me da en la nariz que la bonita flexibilidad de la psicopatología hace que sea un banco bastante atractivo y productivo como para irse a pescar a otro sitio.  Pero nada. Esta tontería se me pasa mañana… o no…


Os estaremos vigilando (pónganle tono amenazante y el careto del de arriba). Por favor, ¡que alguien le diga a este señor que salga de debajo de mi mesa!