20/8/10

ENROCHADOS

Alguno podría pensar que el objetivo de la investigación farmacológica es el descubrimiento de nuevas moléculas que actúen mejor sobre distintos tipos de problemas. El caso es que esto sería bastante difícil, lento y caro. Parece que un procedimiento mucho mas efectivo es el de encontrar nuevas enfermedades para las moléculas que ya conocemos. El procedimiento es mucho más sencillo, se coge un medicamento destinado al tratamiento del pié de atleta y vemos que tal funciona con la miopía (malo será). Para que este procedimiento sea más efectivo, necesitamos enfermedades con sintomatologías imprecisas y poco mensurables. Esta es una característica genérica en lo que se entiende por trastornos mentales, y con ellos ahora la fibromialgia hace las delicias de los farmos, que encuentran en estos problemas su mejor mercado.

Un ejemplo es el Cymbalta: aprobado en 2004 para el tratamiento de adultos con depresión, posteriormente la FDA lo aprobó para el Trastorno de Ansiedad Generalizada, la neutopatía diabética, la fibromialgia (como no), en la actualidad se está prescribiendo para el dolor crónico, a la espera de la aprobación.

Pero claro, un buen científico no debe quedarse únicamente en el laboratorio, debe salir a la calle y alimentarse del conocimiento mundano. Así que parece que los señores de Jazz Pharmaceuticals se debieron de acercar a alguna superpartyquetecagas del chunda-chunda, de esas en las que el botellín de agua vale un pico y hay mucho movimiento en el aparcamiento, para encontrarse con el Gamahidroxibutirato (tiene muchos nombres “comerciales”: blue nitro, éxtasis líquido, Firewater…) una droga ilegal “de uso recreativo”, un narcoléptico muy conocido por su uso en violaciones con algunos interesantes efectos secundarios entre los que se incluyen la desorientación, mareos, vómitos, alucinaciones, convulsiones, dificultades respiratorias y la muerte. Pues bien, a esta maravilla estos señores le llaman Xyrem y logran que se apruebe para el tratamiento de la narcolepsia. Esta semana la FDA acaba de declarar que esta droga es efectiva y segura para el tratamiento de la fibromialgia, por lo que en breve se espera que sea aprobada para este uso (es lo que hay).

Espectacular el flujo de conocimiento y de substancias, curioso cuando menos: los chavales acaban de madrugada “enrochaos” con tranquimazín, mientras que las pacientes de fibromialgia se colocarán con éxtasis líquido… no sé, allá cada cual.

6/8/10

¿ANFETAMINA EN VENA PARA LA ADICCIÓN A LA COCA?

Últimamente escribo muy poco, tengo la sensación de que esto pierde sentido. Lo que quería ser un espacio sobre psicología o psicoterapia se ha convertido en mi sitio de las pataletas. Así que intento reprimirme hasta que me ponga a escribir alguna cosa más seria … pero hay días en que uno no puede contenerse.

“El metilfenidato podría ayudar a combatir la adicción a la cocaína” así titulan un artículo del Medscape Medical News. Así, de buenas a primeras y sin leer el contenido, lo primero que me llama la atención es eso del “podría”, empiezo prevenido (suelen ser más contundentes). Por otra parte, le entra a uno el espíritu libertario y piensa -¿Anfetas para quitarse de la coca? Puestos a meter, cada uno que se meta lo que más le guste. A pesar de mis iniciales reticencias, me pongo a leer el contenido.

Uno espera encontrarse algo así como:

Sobre una muestra de 200 voluntarios consumidores habituales de coca, a 100 se les da una pastillita de metilfenidato después del desayuno, mientras que a los otros 100 se les da un concentrado sólido de crema de orujo (placebo). Después de un año, en el grupo experimental 50 habían dejado de consumir cocaína, se habían sacado una oposición (al menos del Grupo D) y estaban pagando una hipoteca a 40 años, 10 se habían pasado de la coca a la anfetamina, a 10 les pareció que pegarle a las dos drogas era más divertido y 24 se quedaron como estaban (los 6 restantes reventaron). Mientras que el 70% de los sujetos del grupo control, siguieron a lo suyo.

En cambio se encuentra con esto:

Cogieron una muestra n=10 (¿tantos?), 8 señores y 2 señoras que llevaban al menos 5 días sin meter, el lunes a la hora de la siesta les metieron metilfenidato por vena, durante 45 minutos les midieron: pulso, presión arterial… tomaron ¿medidas? de ansiedad y “craving”, y les hicieron un “test computerizado” de “tiempo de reacción de señal de parada” mientras monitorizaban mediante resonancia magnética (será por medios, en Yale van sobraos). El miércoles después de la partida les inyectaron solución salina y siguieron el mismo procedimiento. El caso es que cuando estaban bajo los efectos de la anfeta tenían un tiempo de reacción menor (¡ole y ole!).

Que resulta que la cosa tiene que ver con nosequé activación del cortex ventromedial, inhibición de la correa de ventilación y la junta de la trocola frontotemporal… Pos eso. Que cuando nos ponemos serios no hay quien nos pare.