14/2/09

PARA REíRSE UN POCO (cuidado, no demasiado)

Despondex, el último avance científico contra la felicidad molesta y el cachondeo irritante. Para el Dr. Wei un paso adelante en contra de la exuberancia, el investigador aclara que un poco de felicidad de vez en cuando es normal (no hay que alarmarse), sin embargo este medicamento podrá ayudar a aquellas personas que tienen una actitud positiva permanente ante la vida.

Contamos también con el testimonio de Eva Hendry, que participó en un ensayo clínico sobre el medicamento y en sólo seis semanas pudo notar los resultados. En el vídeo podemos ver, el antes y el después de Despondex, usted elige; ser un alegre bufón o una persona seria y respetable, convenientemente amargada. Eva Hendry no duda al respecto – Despondex ha salvado mi matrimonio-. Su marido estaba realmente afectado – Estaba constantemente sonriendo y yo no sabía cómo ayudarla-.

Sin embargo, Despondex se ha encontrado con fuertes críticas, principalmente por parte de aquellos que afirman, que se pueden obtener resultados similares utilizando métodos naturales como ver las noticias, visitar algún asilo, mirar periódicamente el estado de tu cuenta bancaria o ser consciente de lo viejo que te estás haciendo

El vídeo es de cachondeo, pero la realidad a veces supera a la ficción, así que esperaremos a la próxima edición del DSM para averiguar qué comportamiento “no normativo” se convierte en una enfermedad y por tanto, susceptible de ser tratada.


3/2/09

I LOVE ROCK & ROLL

Si tenéis un ratito, y le pegáis mejor que yo a la lengua del Chaquespeare, le podéis echar un vistazo a este artículo de Rolling Stone y pasaréis un rato entretenido. Un novelón, una historia de intrigas, mentiras, sobornos y chantajes. Aquí, los viejos roqueros les dan las del pulpo (y cefalópodos afines) a las farmacéuticas, sobre todo a Ely Lilly y a su Zyprexa. En el artículo explica cómo los campeones ocultan los efectos secundarios de su droga más vendida (trastornos metabólicos, aumento de peso, diabetes, aumento de colesterol, algunos de ellos con finales fatales). Cómo cuando no eran capaces de ocultarlo mentían sobre el origen (no es la medicación, es que el aumento de peso es algo habitual entre las personas con esquizofrenia ¿?¿?¿?), también explica cómo pagaron a investigadores que apoyaron su causa. Cómo la mejor estrategia de esta empresa no era desarrollar nuevas moléculas para distintos síndromes, si no convencer al personal de que la misma molécula sirve para cualquier síndrome (primero esquizofrenia, luego trastorno bipolar, luego… depresión, ansiedad, anorexia, autismo, problemas de sueño, déficit de atención e hiperactividad) Cómo su principal objetivo publicitario era conseguir que los médicos de atención primaria (y no los especialistas) recetasen el medicamento para usos "off-label" para los que no fué autorizado. Cómo, cuando Lilly consiguió la aprobación de la FDA para tratar el trastorno bipolar, convencían a los médicos de atención primaria de que las personas con “depresión resistente”, no eran tales, si no que en realidad padecían un trastorno bipolar. Cómo han convertido en su actual objetivo a niños y adolescentes (un ejemplo es el invento del trastorno bipolar pediátrico). Cómo tras años de cantar victoria con el tema de los antipsicóticos atípicos, un estudio tras otro demuestran que éstos (mucho más caros) funcionan igual o peor que aquellos de primera generación (mucho más baratos). Y todo esto amenizado por capítulos de alta comedia (al estilo Benny Hill), como aquél congreso de Orlando en el que un directivo de Lilly adaptó la letra del Viva las Vegas de Elvis, para transformarla en Viva Zyprexa, proclamando este fármaco como solucionador universal de todos nuestros males (ese día, el buen hombre no había tomado la pastilla). Pues eso, que no tiene desperdicio, aquí podéis leer LA PÍLDORA AMARGA”: Creada para tratar esquizofrenia, terminó siendo usada con chicos con mal comportamiento. Cómo la industria farmacéutica convirtió un fármaco defectuoso y peligroso en 16 billones de dólares de beneficio (suena un poco a… “Bienvenidos a la nave del misterio” pero… inquietante ¿no?)