Existen varias cosas que me encantan en nuestra profesión, porque nos envisten de profesionalidad y nos tecnifican. Un ejemplo son los colegas que en sus consultas usan bata blanca (por si les salpican las lágrimas) y se ponen como motos cuando el cliente se confunde y les llama Dr. Raimundez (en el caso de que no lo fuera). A otros lo que les gusta es diagnosticar –Señora, tengo una noticia buena y otra mala. La buena es que su hijo no es un capullo tocapelotas como usted pensaba y la mala es que padece un claro caso de Trastorno Negativista Desafiante – si el colega lo cuenta con el ceño fruncido, mesándose la barba y en vez de utilizar el nombre completo utiliza los acrónimos (que si tiene un TDAH o un TOC, TEP o TAG…) la impresión es mucho mayor. Y por último si hay algo que a un profesional le hace más profesional, es el manejo de instrumental. Los físicos tienen los aceleradores de partículas, los médicos complejas técnicas de imagen, resonancias, analíticas varias… y nosotros tenemos… el 2-Question Screen (es que en inglés mola más).
¿A que viene esto? Pues está relacionado con un artículo publicado en Annals of Family Medicine. Una señora médica de
Bueno (ya me fui por los cerros de Úbeda), el caso es que esta señora estaba muy preocupada por la posibilidad de que puede haber muchas mujeres sufriendo este tipo de depresión que no están recibiendo el tratamiento adecuado (regla fundamental en la lucha contra la crisis, que no se nos despiste una). Así que se puso a repartir cuestionarios entre las mujeres que habían dado a luz recientemente, para comprobar qué instrumentos podrían servir para detectar con facilidad quién estaba sufriendo depresión postparto.
Pues bien, descubrió que el 2-Question Screen tenía una sensibilidad ante la depresión del 100% (lo que implica que ninguna persona deprimida dio “negativo” en la escala) y una especificidad del 44% (lo que implica que sólo el 44% de las personas que dieron “positivo” en la prueba, estaba clínicamente deprimida). Y os preguntaréis ¿Cuál es esa prueba, con una sensibilidad perfecta a la depresión? ¿procede de alguna civilización más avanzada? ¿quizá de los ocultos laboratorios pertenecientes a los servicios de inteligencia de alguna superpotencia mundial? Tranquilos, el secreto ha salido a la luz, la prueba es la siguiente:
Conteste a las siguientes preguntas:
1. Durante el último mes, ¿has estado frecuentemente molesta por sentirte baja de ánimo, deprimida o desesperanzada? Sí - No
2. Durante el último mes, ¿has estado frecuentemente afectada por un menor interés o placer al hacer cosas? Sí – No
A partir de tan complejo instrumento podemos concluir: a) que lo mejor que podemos hacer para averiguar si una persona está deprimida es preguntarle, b) que las personas que dicen no estar deprimidas, no suelen estarlo y c) que las personas que dicen estar deprimidas a veces no lo están, y esto puede ser debido a: c.1) un ataque de maula y c.2) a que el criterio del sujeto sobre lo que es estar deprimido no coincide con el del médico, que sabe mucho más (en este caso el criterio del médico es lo que dice el DSM-IV y
Así que he dejado a un lado mi modestia y me he decidido a construir mi propio instrumento, que servirá para la detección de un amplio rango de problemas. De manera que tras un complejo análisis factorial de distintas pruebas existentes y análisis estadísticos superespecializados he conseguido construir una escala tipo Likert casi perfecta: el QTdT aquí la teneis:
Lea la siguiente pregunta y marque la respuesta que más se aproxime a su estado actual:
1.-¿Qué Tal de lo Tuyo?
a) Muy mal
b) Mal
c) Ya ves, eso es como todo
d) Pse
e) Voy tirandillo
f) Bien
g) Estoy que lo peto
*Las personas que respondan g) es probable que estén pasando por una fase maníaca de un trastorno bipolar.
