13/12/09

OPTIMIZACIÓN DEL MONOCULTIVO DE CRÓNICOS: Manual de prodedimiento

Sé que no descubro nada al resaltar la necesidad de que un país cuente con un porcentaje adecuado de crónicos entre su población, basta con comprobar como correlaciona la incidencia de cronicidad con el grado de desarrollo de un país. En estos países, el tercer sector cobra una importancia crucial y supone una potente fuente de empleo. Además en países donde el gasto social es un fin en sí mismo (es el indicador principal de cuánto un gobierno se preocupa por la gente ¿qué hacen con él? Eso es otro cantar) la generación de una buena cartera de crónicos garantiza una cuantía de gasto social notable durante al menos dos o tres legislaturas. De ahí que desde mi humilde posición me atrevo a reclamar a las autoridades competentes que muestren una mayor implicación en la generación de crónicos, es más, me gustaría llamar la atención sobre el hecho innegable de que, si bien la cantidad de crónicos es un factor importante, la calidad de los mismos lo es tanto, o más. De ahí que me haya decidido a elaborar una sencilla guía, que cualquier profesional avezado de la salud mental podrá seguir con facilidad, consiguiendo resultados que harán enrojecer de envidia a otros profesionales cercanos. No quiero de ninguna manera atribuirme el mérito de lo escrito, las siguientes instrucciones son resultado de la observación de profesionales con una envidiable capacidad innata para la fabricación de crónicos de altísima calidad.

Como en la jardinería, en la fabricación de crónicos intervienen, por una parte un buen repertorio de recursos y conocimientos técnicos y por otra una gran creatividad, por ello es importante que no se ciña al procedimiento descrito de forma mecánica, interiorice el procedimiento e introduzca las modificaciones necesarias para que pueda realizar el trabajo de forma natural.

1.- LA MATERIA PRIMA: en este apartado se hace inevitable considerar el eterno enfrentamiento entre nature y nurture. El crónico ¿nace o se hace? Está documentada la existencia del crónico silvestre, sin embargo sabemos que suele ser de una calidad pésima dado que, de no administrarse los cuidados adecuados suelen perder su cronicidad con los años. De ahí que recomendemos que, si quiere poner un crónico en su vida, éste sea un crónico sintético fabricado de manera que pueda adaptarse mejor a sus necesidades. El primer paso en la fabricación es escoger el espécimen adecuado. Escoger con cuidado el candidato puede evitar disgustos y pérdidas de tiempo, ya que es posible que el crónico pueda echarse a perder. Debemos escoger preferiblemente un candidato joven. En muchas ocasiones con algunos adultos se pueden fabricar crónicos de gran calidad, pero en algunos casos se resisten y pueden llegar a tener costumbres (trabajar, tener amigos, etc.) que pueden llegar a poner en peligro la cronicidad. El candidato joven (a ser posible un niño) es mucho más moldeable.

2.- EL ABONO: será una inversión inevitable si queremos conseguir un frondoso y llamativo crónico. Sin duda la medicación psicotrópica es la mejor elección, especialmente los antipsicóticos, si conseguimos (esto solo es para usuarios avanzados) prescribirlos para alguna situación para la que no han sido aprobadas por ningún organismo competente (EMEA o FDA, por ejemplo) muchísimo mejor. Algunos artistas fuera de serie, son capaces de prescribirlos, no por sus propiedades terapéuticas, sino por sus efectos secundarios; por ejemplo podemos administrar un antipsicótico por sus propiedades sedativas. El antipsicótico se ha convertido con los años en el abono de elección, no es extraño dadas sus múltiples cualidades especialmente en especímenes jóvenes. Si existiese alguna modificación en el comportamiento se confirmará la efectividad del tratamiento por lo que estará clara la conveniencia de seguir suministrándolo, en caso de que estas modificaciones no existan, la lógica obligará a aumentar la dosis. Por otra parte aporta a nuestro crónico algunos beneficios que actuarán a otros niveles; ya que no sólo podemos controlar la mente del candidato, también podemos hacer modificaciones en su cuerpo que asegurarán una mejor cronificación. En ocasiones aunque la mente esté perfectamente controlada, el cuerpo podría seguir el impulso básico, especialmente en estas edades (hacer deporte, tener relaciones sociales o sentimentales). El antipsicótico aporta una importante cantidad de quilos, además de tics y otras fantásticas propiedades, que interrumpen fácilmente este impulso básico.

3.- ATENCIÓN A LOS PARÁSITOS: para el cultivo de un crónico de calidad, es necesario prestar especial atención al control de parásitos que ponen el peligro su crecimiento. Aunque existen otros, que podremos desarrollar en sucesivas ampliaciones de este manual, debemos abordar al más significativo. El enemigo número uno del criador de crónicos es la ESPERANZA, mantenerla a ralla requiere bastante esfuerzo, que se verá recompensado en los resultados. Debe usted dejar claro tanto al candidato, como a su familia, como a cualquier persona significativa que entre en contacto con él, que la condición del candidato le acompañará toda la vida, que siempre será así, términos como “incurable” o “paliativo” pueden ayudarnos. Los símiles con problemas físicos sin ninguna relación también suelen ser efectivos (diabetes, miopía…). Si a pesar de haber escogido un espécimen muy joven con buenas cualidades para la cronificación aplicarle cuidadosamente grandes dosis de abono y haber minado a conciencia la esperanza del candidato y de su familia, éste manifestara cambios de conducta que pudieran ser interpretados como una mejoría, deberá duplicar sus esfuerzos y aplacar rápidamente las ilusiones del espécimen y de aquellos que lo rodean, explicará profusamente que, esta mejoría tiene un carácter temporal que únicamente presagia un inminente y catastrófico empeoramiento.

4.- LAS MALAS HIERBAS: Aunque menos peligrosas que los parásitos, las malas hierbas pueden condicionar el desarrollo de nuestro crónico. Las relaciones sociales, la escolarización normalizada o el trabajo en caso de especímenes adultos, las actividades con iguales o la actividad física, son algunas de las más conocidas. Aunque, siguiendo cuidadosamente los pasos anteriores difícilmente podrán entorpecer nuestra labor, conviene estar atentos a ellas. Puede ser de utilidad substituir algunas de estas actividades por otras poco comunes, alejadas del campo de intereses del espécimen y (cuidado con esto) lo menos productivas que sea posible. Entre los más utilizados están el macramé y otros trabajos manuales.

5.- EL INVERNADERO: Aunque el crónico también puede florecer en su ambiente natural, el introducirlo en un ambiente controlado optimizará nuestros recursos, mantendrá a ralla las malas hierbas, controlaremos las dosis de abono, etc… La reforma psiquiátrica del 85 supuso un varapalo serio a la proliferación de invernaderos para crónicos, aunque se han desarrollado alternativas muy interesantes con funcionalidades similares. El invernadero tiene la ventaja añadida de que el candidato sólo podrá relacionarse con otros candidatos, con los que compartirá actividades (como el macramé) con lo que minaremos su capacidad para mantener relaciones sociales con no-candidatos, una vez que lo saquemos del centro-invernadero.

Por último, deben tener en cuenta que la cronificación es una carrera de fondo, no debe desesperarse ni abandonar a su candidato, no debe relajarse si no quiere que su crónico pierda calidad. Por otra parte este esfuerzo le permitirá disfrutar de su crónico y mostrárselo a sus colegas Los congresos son lugares ideales, sus compañeros no podrán contener expresiones de admiración. Desde luego las buenas costumbres y la etiqueta no recomiendan hacer ostentación de sus crónicos. Como aquél al que alaban su vestimenta dirá “¡si me puse lo primero que encontré en el armario!”, el cronificador con clase negará siempre la autoría, afirmando que se trata de un crónico silvestre. Ayudan mucho oraciones del tipo “es que por mi unidad sólo vienen crónicos” siempre con expresión de hastío.

Esperamos que el presente documento haya sido de utilidad. Un saludo y… disfrute de su crónico, es suyo, lo ha hecho usted. Enhorabuena a los premiados.

10/12/09

LAS VENTAJAS DE NACER EN LA TRINCHERA

Hace tiempo que abandoné a Minuchin. El no me echó en falta lo sé, pero el caso es que lo abandoné y con él a otros. En la sencillez está la elegancia me dije, y con la navaja de Occam me corté un traje a mi medida (últimamente le doy vueltas a la idea de que las técnicas y los modelos curan más al terapeuta que a sus clientes, por eso repetiré “a mi medida” y no a la medida de mis clientes), un traje sencillito, sin estridencias, sota, caballo y rey. Creo que fue una buena idea (si es que fue una idea). Últimamente las circunstancias me han hecho reconciliarme con los viejos maestros ¿por qué no? Por eso me gusta mi trabajo. Por eso no me aburro.

El caso es que siempre tuve suerte con el chollo, nunca me ha faltado y presumo de que siempre he ido a mejor, al principio era fácil mejorar, el primero remunerado fue cavando zanjas para canalización, dejé el boli que usaba en la universidad y agarré el pico y la bellota. Desde ahí sólo podía ir hacia arriba. Lo del gabinete hasta ahora fue una segunda actividad (o una primera), siempre estado abonado al pluriempleo. Con la otra actividad he tenido variaciones últimamente. He terminado con el chollo de cuasifuncionario; siete horitas diarias en una silla de las cómodas, con reposapiés; mis hojas de cálculo, mis bases de datos, mis porcentajes, mis indicadores y mis cosas y he comenzado con otro menos cómodo pero claro, mucho más excitante, en una fundación de protección a la infancia, trabajando con familias para que puedan preservar a sus hijos en su casa o para que puedan recuperarlos cuando ya han sido tutelados.

Alguno de los que me veía llegar decía (lo sé, me lo contaron), que pena de chaval. Ahí va Antonio ilusionado, con su formación y sus libros a pegarse de bruces con la realidad. Es cierto que la cosa era distinta, ya no se trata de clientes “desmotivados” o “resistentes” a los que se les presupone al menos la motivación justa para soltar la mosca al final de cada sesión. Ahora se trata de clientes que no lo son, chavales a los que casi les triplicas la edad que te miran conscientes de que en verdad han vivido tres veces más que tú, familias que hacen aguas por los cuatro costados y el de repuesto, que su “objetivo terapéutico” es que no les corten la luz o volverla a recuperar, “multiproblemáticas” les dicen (al menos dos: un problema y tú). Otras veces es mejor.

Entonces me puse a pensar (sí, lo siento). Por una parte en un antiguo profesor, antiguo no por lo viejo, que no lo es. Y en aquella forma no exenta de cierto desprecio, que tenía de referirse a aquellos que defendían sus teorías de diseño nacidas y engordadas con el mejor pienso en la universidad y que al final eran los que cortaban el bacalao “sin haber estado nunca en la trinchera”, sin haber visto nunca un paciente (después acabé pensando que en esto de las trincheras, cada uno tiene la suya). Y por otra parte me puse a pensar en cómo las teorías no nacen en el vacío, que nacen en un caldo de cultivo socio-cultural, histórico, económico, bla, bla, bla. Y a pensar que…

Que si sueltas a un montón de tíos muy listos en California en un pueblo al ladito de Silicon Valley (cuando aún no era tal) dispuestos a solucionar los problemas de algunas familias de clase media, a excombatientes de un hospital de veteranos, al tiempo que los juntas con un antropólogo probablemente mucho más listo, al que le llaman la atención fenómenos como los chistes o la esquizofrenia, probablemente funden un Instituto de Investigación Mental e inicien una forma extraña, innovadora y espectacular de solucionar problemas. Que si sueltas a otro tío listo en … pongamos… Milwaukee, con un sistema sanitario dominado por las aseguradoras, interesadas en tratamientos muy rapiditos que les salgan bien baratitos, ideará una forma sencilla, rápida y efectiva de tratar los problemas humanos. Pero si sueltas a un tío listo en medio de los barrios más pobres de Philadelphia a tratar con familias desfavorecidas de inmigrantes, familias pobres, familias “multiproblemáticas”, con las que no llega con acordar un buen objetivo (realista, objetivo, pequeño, etc, etc.) A lo mejor el tío se pone a pensar un poco más complejo, que si estructuras y cosas así. Y entonces me di cuenta que los Child Guidance americanos, en los que nació una parte de la terapia familiar ya se hacía esto de la “protección de menores”, y me di cuenta que la realidad social de los barrios pobres de Philadelphia en los 60, no podía ser mucho mejor que la realidad social actual de Ferrol, Quiroga, Vilagarcía o Xinzo. Y entonces hinché el pecho, ahí voy con mi formación y mis libros, porque esos libros se escribieron en trincheras, no en un despacho cómodo de Universidad. Sí, en Palo Alto (California) y en Milwaukee, pero también en los barrios pobres de Philadelphia, atendiendo a chavales con diagnóstico de esquizofrenia y delincuentes en Washington o viendo niñas anoréxicas en Milán.

Que al final pienso yo (otra vez), que si sueltas un tío listo a finales del XIX, principios del XX en medio de una Europa victoriana reprimida, llena de histéricas (ninguna intención machista, la descripción de la época). Seguro que va el tío e inventa el psicoanálisis.

Y me pregunto yo, si como al hijo pródigo Don Salvador me acogerá en su seno.