7/5/08

MAS CONTROL (y algunos números)

Que un señor mate a su madre decapitándola le pone los pelos de punta a cualquier bien nacido. La noticia en sí, no requería de un tratamiento sensacionalista por parte de los medios para que llamase la atención, ya reunía todos los requisitos. Las imágenes de esa madre pidiendo ayuda y vaticinando su propio destino reabrieron un viejo debate en los medios referente a las personas que padecen esquizofrenia. Este debate gira en torno a las medidas necesarias para evitar que esto se repita (lógico). Evidentemente las medidas propuestas en este debate, no tienen que ver con programas de integración (aunque sea un factor determinante en la evolución de la enfermedad) no, tienen que ver con medidas de CONTROL; unas voces piden la “creación de centros especializados para atender a estas personas” y otras la posibilidad de medicar a los enfermos en contra de su voluntad.

Centros especializados en atención a personas con psicosis ya existen, lo que no existen son centros especializados en encerrar a personas con psicosis… se llamaban manicomios, costó un güebo cerrarlos, y bien cerrados están. Aquello de medicar contra la voluntad podría parecer más lógico, y teniendo en cuenta que a muchos médicos aquello del consentimiento informado ya les escocía (¿Cómo que los pacientes pueden tomar decisiones sobre su propia salud? las decisiones las tendré que tomar yo, ¡¡que para eso estudié ocho años!!) no es extraño que se planteara este tema. No sería mala solución, si no fuera porque implicaría pasarse eso de la “libertè “ por el arquè de triunfè.

Seguro que muchos pensarán - claro…, está bien la alegación por los derechos humanos de los enfermos y demás pero; si el derecho a la libertad de unos, compromete el derecho a la vida de otros ¿no se debería restringir el primero? - Estoy totalmente de acuerdo, y en principio parece que podría ser así, los medios de comunicación en seguida relacionaron el presente caso con el caso de la doctora que matara a tres personas en la clínica en la que trabajara, lo que dio una sensación de gran incidencia, a pesar de que este hecho sucedió ¡hace cinco años! También nos dijeron que 1 de cada 100 homicidios cometidos en España son protagonizados por personas con esquizofrenia. Este dato sería relevante si no fuera porque exactamente 1 de cada 100 personas padecen esquizofrenia, podría decirse de otra manera, 99 de cada 100 homicidios son cometidos por personas que no padecen esta enfermedad. Por eso, aquellos que en su momento pensaron… –Si ya sabían que estaba loca ¿¡cómo es que estaba trabajando con más gente!? (¡eso! ¡que los encierren! ¡a la leprosería con ellos!) que piensen que si comparten lugar de trabajo con una persona con este diagnóstico y 6 personas “sanas”, existen 6 posibilidades más de que sean asesinados por un “cuerdo” con mala leche que por un enfermo mental.

También podríamos pensar ¡es que hay algunos que se niegan a medicarse! ¡si estuvieran compensados no abría problema!; más números: 1 de cada 4 personas trastornos psicóticos abandona el tratamiento antes de los 15 días, 2 de cada 4 lo abandonan antes de que se cumpla el primer año de tratamiento y 3 de cada 4, lo hacen antes del segundo año. Es decir, el 75% de las personas con más de dos años de evolución, no toman el tratamiento de un modo regular. Por lo que, suponiendo que el 25% de personas “correctamente medicadas” fuesen menos peligrosas que la población general “sana” (algo difícil), el 75% restante no tendrían una peligrosidad significativamente mayor que la población restante.

Podríamos pensar que hay una diferencia cualitativa entre fallecer víctima de un ritual de exorcismo del desequilibrado de turno en pleno delirio, o que te cosa a puñaladas uno de esos de “la maté por que era mía”, o que te abran la cabeza cuatro pelaos por ser negro, o que te quemen a lo bonzo dos niños de papá en el cajero en el que te guardas del frío, o que te envista un gilipollas con apodo de futbolista que quiere demostrarle a otro niñato que a su edad, tiene pasta para comprarse un Audi y pagarse las fianzas que hagan falta.

Yo prefiero no elegir… la verdad es que la situación es para asustarse (¡esto está lleno de cuerdos!)