22/8/08

ORGULLO GAY : SU PAPEL EN LA PERPETUACIÓN DE LA ESPECIE

Pues si señores, como en cualquier otra cuestión, los señores listos discuten permanentemente sobre el origen de la conducta, que si esta o aquella tendencia es innata o producto del aprendizaje, aquello de… ¿nace o se hace?. Pregunta aplicable a cualquier comportamiento, especialmente cuando esta o aquella conducta imprime cierto carácter identitario: ¿el guardia civil… nace o se hace?

Aunque ya nadie pone en duda que la pertenencia al benemérito cuerpo se lleva impresa en el ADN desde el momento de la concepción, con referencia a otros comportamientos la polémica está servida y finalmente como siempre, aplicaremos la dialéctica solución de tirar por la calle del medio, es decir un “si pero no” y… al final va a ser que todo cuenta.

Con relación a la cuestión de la homosexualidad, la psicología también puso su granito de arena en la exclusión y maltrato que sufrieron a lo largo de la historia los homosexuales. La eliminación de esta condición de los listados de psicopatología como trastorno de la identidad sexual es relativamente reciente, es más algunos profesores universitarios todavía andan algo despistados en este tema.

En su momento, que tal condición fuera innata o adquirida era indiferente de cara a justificar la discriminación, ambos argumentos podían ser empleados como arma arrojadiza (ese sarasa puede ser un engendro producto de una mutación genética o un depravado traumatizado por su infancia).

En la psicología, los clásicos apuntaban a lo adquirido, y en esto como en todo, los psicoanalistas fueron los más creativos, quizá la ausencia de la figura paterna (probablemente fuera alcohólico, o pegara a su madre, o abusara de él… vamos, lo que se dice un cabrón) le lleva a buscar otros hombres que ocupen ese lugar, o cualquier otra causa de origen traumático que normalmente no deja en buen lugar a sus papás o mamás. Esta argumentación, actualmente ningún compañero con dos dedos de frente se atreve a defenderla, aunque hay otros que no cumplen tal requisito (el de los dedos) que todavía lo afirman, y lo más curioso es que lo hacen en público, como es el caso del ínclito Aquilino Polaino.

El otro argumento, el de la genética también tiene sus entusiastas seguidores, sin embargo, difícilmente se puede explicar la supervivencia en distintas especies (en todos los mamíferos ocurre) de un gen, que de modo efectivo es equivalente a la esterilización y por lo tanto pone en peligro la permanencia de la especie.

Pues bien, unos señores muy listos de distintos sitios donde se juntan señores listos; Qazi Rahman (Queen Mary College-Londres), Glenn Wilson o Andrea Camperio-Ciani de la Univerdad de Padua, afirman que aunque la homosexualidad no puede ser explicada totalmente por la genética (los factores ambientales también influyen), esta sí puede tener una influencia de un 50%. Resulta que estos señores explican la permanencia de los genes que propician la homosexualidad, argumentando que precisamente estos genes son los que favorecen la perpetuación de la especie. Me explico: la homosexualidad no estaría determinada por un solo gen si no por un número indeterminado de ellos (con efectos en la producción de hormonas, enzimas, receptores etc.). Determinada configuración de estos genes determinaría en los hombres características en el carácter, las emociones y el comportamiento menos “heterosexsuales” sin que necesariamente se genere en los hombres que la posean atracción sexual por otros hombres. Superada una determinada cantidad de genes, sí que se produciría esta atracción. Precisamente es esta configuración genética (menos heterosexual), la que las mujeres eligen para tener hijos, es decir; los genes que propician la homosexualidad son más adaptativos en términos de efectividad reproductiva. El tal Andrea Camperio-Ciani, justifica tal teoría con el hecho demostrado, de que las familiares: madre, tías o abuelas (de la línea materna) de hombres gays o bisexuales, tienen muchos más hijos que las familiares de hombres heterosexuales.

Mola ¿eh?... y al mismo tiempo tenemos una justificación científica de aquello que se quejan algunas mujeres “que los hombres que valen la pena, o ya están pillaos o son gays”.

No os vayais a pensar que estas cosas se me ocurren a mí solito, la información la he sacado de aquí y aquí.