29/10/07

ANONADADO


Anonadado me hallo, oye. En primer lugar por que un impresentable en una exhibición de inteligencia, valor y pundonor, se lía a patadas con una muchacha indefensa, demostrando en este alarde hasta donde llega su COZ iente intelectual.

Dejando atrás la zoología, los burdéganos, mulos y asnos, lo triste de esta situación es que no es nueva, es una situación cada vez más cotidiana, pero esta vez lo han gravado.

En segundo lugar, estoy sorprendido, porque como siempre que se abre un debate público de estas características se dirige a los medios algún compañero de las “psi” (a falta de áreas de intervención, nos estamos reconvirtiendo en el “tertuliano total” que tanto te llena un debate sobre la eutanasia como sobre el botellón. También puede salir una colega en un programa de máxima audiencia ofreciendo datos científicos reveladores y sin parangón como “en eso de la homosexualidad hay mucho vicio”… así nos luce el pelo).

Pues el caso es que el profesional en cuestión que estuvo tratando durante años al ya citado equino, protagonista de esta historia, se planta en rueda de prensa y se pone a “largar” pasándose la ley de protección de datos de carácter personal por lo que viene siendo el arco de triunfo. Supongo que habrá tratamiento para este tipo de incontinencia verbal, porque según indica la ley las multas pueden llegar a los 600.000€, aunque no sé si la ley se aplica también a los señores directores generales.

Escena de matrimonio (creo que están de moda): El Dr. X llega al calor del hogar después de un arduo día de trabajo en el que algunas personas han depositado su confianza en él contándole sus intimidades, y ante la mesa, mientras cenan su amante esposa le pregunta Cari ¿qué tal hoy en el trabajo?...

Que siiii hombre que siiii, que también tienen derechos (a ver si nos enteramos).

17/10/07

¡ A JUGAR!


Últimamente me he sentido atraído por la Teoría de los juegos, la verdad es que tengo que reconocer mis limitaciones intelectuales cuando se entran en conceptos complejos, pero la teoría ha tenido importantes repercusiones en biología, economía, física, computación, relaciones internacionales y desde luego cualquier profesional que quiera tener en cuenta para la resolución de problemas, el contexto relacional, deberá prestar atención a algunos conceptos de esta teoría.

Un problema ampliamente estudiado desde la Teoría de los juegos es el conocido “Dilema del Prisionero” popularizado por Albert W. Tucker, es un modelo para múltiples situaciones que se dan con cierta frecuencia en la vida.

Dos delincuentes son detenidos sospechosos del atraco a un banco. La pena por este delito es de 10 años de cárcel. Estos delincuentes son encerrados en celdas de aislamiento en las que ninguno de los dos puede comunicarse con su compañero. La policía está convencida de la participación de ambos en el atraco, pero no tiene ninguna prueba que lo demuestre, pudiéndolos acusar únicamente de posesión ilícita de armas, delito que tiene una pena de 2 años de prisión. Ante esta situación, la policía propone a ambos prisioneros el siguiente trato, si acusan a su compañero de la comisión del delito su pena sería reducida a la mitad. De manera que a cada “jugador” solo podría adoptar dos posiciones una de “lealtad” y no acusar a su compañero y otra de “traición”.

Los resultados (representados por el número de años de pena) de las distintas posiciones podrían representarse en una matriz


Lealtad

Traición

Lealtad

2 - 2

10 - 1

Traición

1 - 10

5 - 5

Desde una posición “desde fuera” del conflicto se ve claramente que la situación más ventajosa para la pareja será la de mutua lealtad, de modo que ambos tendrían que cuplir la pena por posesión de armas sin reducción de condena de 2 años. En el caso de que ambos traicionaran tendrían que cumplir la condena correspondiente al atraco reducida por su colaboración con la policía.

La cosa cambia si nos colocamos en la posición de uno de los jugadores. Si me mantengo leal a mi compañero, tengo asegurada una condena de 2 años, pero en el caso de que mi compañero me traicione su condena será sólo de 1 año mientras que yo me pasaré con cara de gilipollas 10 años preguntándome porqué habré confiado en ese ¡¡¡*?#¬&!!!.

Mientras que en el caso de traicionar, me aseguraré de que la máxima condena que cumpla será de 5 años (compensados por una correcta respuesta a la traición de mi compañero), o en el mejor de los casos únicamente cumpliré un año, sustituyendo la cara de gilipollas por el remordimiento de conciencia (en caso de que la tenga).

¿Podríais plantear vuestra jugada? Me pido ser “El Gato”

“La vida es un juego cuya primera regla es; esto no es un juego, esto es algo muy serio” Alan Watts

¿Una partidita?

8/10/07

NADA NUEVO

Pues, he copiado por todo el morro, este artículo del Infocop Online (revista oficial del Consejo General de Colegios de Psicología de España):


El pasado 12 de junio de 2007, el diputado del partido de Los Verdes integrado en el grupo parlamentario socialista, Francisco de Asís Garrido Peña, en pregunta parlamentaria al Gobierno, reabría el debate en torno a la posible estimulación de conductas suicidas que ciertos antidepresivos pueden provocar en pacientes deprimidos. El diputado por Sevilla preguntaba si el Ministerio de Sanidad y Consumo (MSC) estaba informado de aquellos estudios que apuntan a la posible facilitación de conductas suicidas en pacientes por parte de un conocido antidepresivo y si se tenían contempladas algunas acciones al respecto (texto publicado en el BOCG, 26 de junio de 2007 – Serie D., Núm. 575).

Desde hace ya algunos años, es bien conocido el efecto que los antidepresivos pueden ocasionar las primeras semanas de tratamiento. Si bien estos fármacos mejoran el estado de ánimo de los pacientes deprimidos a medio y largo plazo, en las primeras semanas, como consecuencia del principio activo del producto; puede producirse un "efecto desinhibidor" que facilite las tendencias suicidas referidas (tales como ideas e intentos de suicidio, autoagresión, inestabilidad emocional, etc.).


En respuesta al parlamentario perteneciente al grupo socialista, el pasado 22 de agosto de 2007 (BOCG, 2 de octubre de 2007.-Serie D. Núm. 611), el Gobierno reconocía esta problemática y prestaba especial atención a la población infantil, adolescente y de adultos jóvenes (hasta 25 años), remitiendo a sendos informes, como los proporcionados recientemente por la Administración de Alimentos y Fármacos de EEUU (FDA), en los que se señala el incremento de posibles tendencias suicidas en estas franjas de la población, en comparación con las personas adultas y ancianas.

Con respecto a las acciones que desde diferentes ámbitos se han puesto en marcha en los últimos tiempos, el Gobierno remitía también a la decisión final tomada el pasado 21 de agosto de 2006 por la Unión Europea, en la que se ofrecía una serie de indicaciones a las autoridades en materia de gestión de este fármaco. Entre ellas, a parte de instar a los Estados miembros a realizar los oportunos controles del producto, se acordó incluir en los prospectos de todos los antidepresivos la advertencia en la que se informe debidamente del posible incremento de la tendencia suicida, sobre todo en las personas menores de 25 años y en las primeras semanas de tratamiento.

A pesar de todo esto España está en el tercer puesto del ranking de prescripción de medicación psicotrópica a menores, siendo un país en el que no existe la especialidad de psiquiatría infanto-juvenil.