
Anonadado me hallo, oye. En primer lugar por que un impresentable en una exhibición de inteligencia, valor y pundonor, se lía a patadas con una muchacha indefensa, demostrando en este alarde hasta donde llega su COZ iente intelectual.
Dejando atrás la zoología, los burdéganos, mulos y asnos, lo triste de esta situación es que no es nueva, es una situación cada vez más cotidiana, pero esta vez lo han gravado.
En segundo lugar, estoy sorprendido, porque como siempre que se abre un debate público de estas características se dirige a los medios algún compañero de las “psi” (a falta de áreas de intervención, nos estamos reconvirtiendo en el “tertuliano total” que tanto te llena un debate sobre la eutanasia como sobre el botellón. También puede salir una colega en un programa de máxima audiencia ofreciendo datos científicos reveladores y sin parangón como “en eso de la homosexualidad hay mucho vicio”… así nos luce el pelo).
Pues el caso es que el profesional en cuestión que estuvo tratando durante años al ya citado equino, protagonista de esta historia, se planta en rueda de prensa y se pone a “largar” pasándose la ley de protección de datos de carácter personal por lo que viene siendo el arco de triunfo. Supongo que habrá tratamiento para este tipo de incontinencia verbal, porque según indica la ley las multas pueden llegar a los 600.000€, aunque no sé si la ley se aplica también a los señores directores generales.
Escena de matrimonio (creo que están de moda): El Dr. X llega al calor del hogar después de un arduo día de trabajo en el que algunas personas han depositado su confianza en él contándole sus intimidades, y ante la mesa, mientras cenan su amante esposa le pregunta Cari ¿qué tal hoy en el trabajo?...
Que siiii hombre que siiii, que también tienen derechos (a ver si nos enteramos).

